17 de diciembre de 2014
17.12.2014
Comicios

Incertidumbre en Grecia tras fracasar la elección del presidente

El candidato a la presidencia del país, Stavros Dimas, no logra salir elegido en la primera ronda de votación

17.12.2014 | 22:38

La incertidumbre política se mantiene en Grecia después de que el candidato a la presidencia del país, Stavros Dimas, no lograse salir elegido en la primera ronda de votación, al no obtener el apoyo de dos tercios de los votos del Parlamento, lo que conducirá a una segunda vuelta el próximo martes.

Dimas recabó 160 votos, lejos de los 200 que necesitaba para ser nombrado presidente, en una Cámara de 300 diputados.

En la votación estuvieron presentes 295 parlamentarios, de los que 135 solo destacaron su presencia, pues la votación nominal únicamente permitía a los diputados aclamar el nombre del candidato, en señal de respaldo, o confirmar su presencia.

Como habían anunciado, 70 de los 71 diputados del partido izquierdista Syriza decidieron no votar a favor con el objetivo de forzar la convocatoria de elecciones generales.

Una diputada de Syriza se ausentó de la sesión, y aunque votó 'presente' en una carta dirigida al presidente del Parlamento, su voto no fue considerado válido.

También anunciaron con antelación su rechazo el partido neonazi Amanecer Dorado, el nacionalista Griegos Independientes (ANEL), el Partido Comunista (KKE) y el centroizquierdista Dimar y no hubo ningún voto a favor entre sus filas.

Los 160 apoyos que logró Dimas procedieron de la coalición gubernamental entre conservadores (Nueva Democracia) y socialdemócratas (Pasok), que cuenta con 155 diputados, y de 5 de los 24 parlamentarios independientes.

Se preveía que otros dos diputados independientes votasen la candidatura de Dimas, pero uno de ellos cambió su voto y el otro se ausentó del Parlamento, lo que se ha interpretado como un fracaso de la estrategia del Gobierno, que contaba con reunir al menos 165 apoyos.

El primer ministro griego, Andonis Samarás, afirmó tras la sesión que confía en que Dimas sea elegido, pues "hay aún dos votaciones más".

"Estoy convencido de que los diputados no quieren que el país entre en una aventura", dijo Samarás en alusión a un posible cambio de Gobierno que, según señaló en anteriores declaraciones, "podría resultar fatal para la trayectoria europea del país".

"La estrategia del miedo ha fracasado. La democracia no puede ser chantajeada. Pronto el pueblo será el protagonista y traerá la solución", aseveró el líder de Syriza, Alexis Tsipras, tras la votación.

Los líderes de ANEL y Dimar, partidos con menor representación en el hemiciclo, coincidieron en que este resultado prepara el camino hacia las elecciones anticipadas.

"Se iniciará el procedimiento democrático para sustituir a este Gobierno, impuesto por los alemanes y el Banco Central Europeo", dijo Panos Kammenos, líder de ANEL.

"Los diputados de Dimar y el resto enviaron el mensaje de que las políticas sin salida no pueden continuar", destacó Fotis Kuvelis, presidente de Dimar.

El procedimiento para elegir al presidente de la República establece hasta tres votaciones, de modo que, el próximo martes se celebrará la segunda votación, que también requiere de 200 votos, y el 29 de diciembre podría tener lugar una tercera, que saldría adelante con 180 apoyos.

En esta tercera ronda, Dimas todavía tendrá que ganar el apoyo de al menos 20 diputados, y aunque los 24 independientes votasen a su favor, necesitaría por lo menos un voto de partidos que en principio han negado esta posibilidad como ANEL o Dimar.

Algunos de estos diputados han condicionado su voto a favor del candidato, si no en la segunda en la tercera votación, a que Dimas logre un mayor consenso que le pueda acercar claramente a la presidencia.

Es el ejemplo del independiente Panagiotis Melás, que había declarado su voto a favor con anterioridad y aunque finalmente hoy decidió no respaldar al candidato, aseguró que votará a favor en las próximas rondas.

Si bien el escaso apoyo demostrado en la ronda de hoy abre aún más el escenario de incertidumbre sobre lo que pueda suceder en las votaciones posteriores.

El propio Dimas afirmó que los diputados griegos apostarán por la "responsabilidad y harán prevalecer el interés nacional a su pertenencia a un partido".

En caso de que la última votación no prospere, la Constitución establece un plazo de 10 días para la disolución del Parlamento y la convocatoria de comicios generales.

La posible convocatoria de elecciones anticipadas ha centrado el debate de los últimos días y ha endurecido el tono de las intervenciones del Ejecutivo y la oposición.

Varios dirigentes del equipo de Samarás han reiterado que si Syriza llega al poder, como apuntan las encuestas, el país se verá al borde de la quiebra.

En este sentido se expresó la portavoz del Gobierno, Sofía Vúltepsi, que dijo haber recibido advertencias de las agencias de calificación por un posible riesgo de quiebra.

También lo hicieron el ministro de Finanzas, Gikas Jardúvelis, y el Gobernador del Banco de Grecia, Yannis Sturnaras, que pronosticaron una grave falta de liquidez y el colapso de la economía.

Por su parte, Tsipras acusó al Ejecutivo y a la troika internacional de haber acordado "graves medidas nuevas" y haber unido fuerzas para "tratar de intimidar a los diputados y salvar el obstáculo de la elección del presidente griego".

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