EFE/EP. MADRID/ ALCOBENDAS
El presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, expresó ayer su deseo de que la elección del nuevo presidente de EE UU suponga "un gran empuje" de confianza a la economía mundial y a las relaciones internacionales. Aunque el jefe del Ejecutivo evitó hacer pronósticos sobre el resultado, lo que si hizo fue recordar que "los españoles en las encuestas" ya dejaron claro sus "deseos", en clara alusión a que el vencedor sea Obama. Por su parte el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, cree que estas elecciones darán "carpetazo a una etapa oscura" en ese país, con el que España debe mantener la buena relación y una posición de "socios, no de súbditos".
Mientras el secretario de Estado para la Unión Europea, Diego López Garrido, considera que las relaciones bilaterales mejorarán con independencia del ganador, el portavoz del PP en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, Gustavo de Arístegui, afirmaba que el candidato republicano ha sido "injustamente tratado", al tener enfrente a un "formidable oponente". También desde las filas populares el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, reconoció tener dudas de que se produzcan cambios drásticos en la política exterior estadounidense "gane quien gane" y, según matizó, tampoco va a influir en las aspiraciones olímpicas de la capital de España. Frente a ello el secretario general del PSOE en Canarias, Juan Fernando López Aguilar destacó "el cambio enérgico" que supone Obama y aseguró que únicamente el "voto racista" podría impedir su victoria.