24 de septiembre de 2017
24.09.2017

El Ebro deja a Siviero contra las cuerdas

Un gol de Rubiato tras un saque de banda pone contra las cuerdas a Siviero, que suma una victoria en mes y medio de competición

26.09.2017 | 00:44
El Ebro deja a Siviero contra las cuerdas
El Ebro deja a Siviero contra las cuerdas
 
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Los blanquiazules, incapaces de marcar gol pese a gozar de multitud de ocasiones y dos tiros al palo.

Pegada de algodón y mandíbula de cristal. Éste es el triste bagaje de un más que preocupante arranque de temporada del Hércules de Siviero, que encadena cuatro partidos consecutivos sin conocer la victoria. Demasiados para un club que se desangra cada día que yace en la oscura Segunda División B.

Ayer, el conjunto alicantino volvió a conocer la cruel realidad de la categoría de bronce con un campo de fútbol de barrio, del que también se volvió de vacío el curso pasado. Para no regresar jamás a vestuarios en barracones y terrenos donde rasear el balón requiere la pericia de un zahorí, el Hércules debe imponer su ley y, desgraciadamente, a día de hoy no es otra que la de chocarse una y otra vez contra dos ecuaciones que no logra resolver: la ineficacia goleadora y la fragilidad defensiva.

La realidad es que el conjunto de Siviero salió serio al partido, convencido de que para regresar a Alicante con los tres puntos debía tirar de oficio y así lo hizo. En el minuto 3 Pepelu estrelló una falta directa en el larguero y Chechu, cinco minutos después, puso en apuros a Salva con un envío desde el vértice izquierdo del área que terminó en córner. No obstante, el primer tiempo se convirtió en un continuo intercambio de golpes que milagrosamente llegó con empate a cero al descanso.

El Ebro gozó de las ocasiones más claras para desequilibrar la igualdad en los primeros cuarenta y cinco minutos con dos tiros del lateral Regino y del exblanquiazul Mainz, pero se toparon con Falcón primero y con Santamaría después. El ariete de Sádaba, que deambuló en el Hércules el pasado curso, se mostró muy activo y motivado durante los 67 minutos que disputó. Sobre un terreno de juego de exiguas dimensiones y con un abrasante césped artificial, el Hércules se dedicó a no complicarse la vida atrás y jugar directo a los dos delanteros que puso en liza ayer Siviero. Óscar Díaz dio visos de mejoría física y trató de trenzar jugadas con un incisivo e impreciso Moha, pero fue Chechu quien volvió a erigirse como el jugador más peligroso de un Hércules romo. Una nueva oportunidad del jiennense y un manso cabezazo de Samuel fueron las últimas intentonas de los blanquiazules ante un Ebro que concluyó el primer tiempo con un disparo de Rubiato que puso en apuros a Falcón.

Fue precisamente el ariete madrileño el que desniveló el choque tras la reanudación al aprovechar una indecisión entre Samuel y Falcón tras un saque de banda del conjunto zaragozano. Por segundo partido consecutivo una jugada a balón parado condenó a un Hércules que sufrió más de lo debido con los lanzamientos de los laterales maños desde los costados como si fueran saques de esquina.

La respuesta de los de Siviero no se hizo esperar, pero nuevamente la madera, en un tiro de Chechu desde la frontal, echó por tierra las esperanzas herculanas. Con la entrada de Miñano el Hércules elaboró más, pero continuó siendo un choque de ida y vuelta. Regino volvió a inquietar la meta blanquiazul en un córner, aunque la mejor oportunidad estuvo en las botas del también exherculano Adri Cuevas, que no logró encontrar portería cuando la tenía toda para él.

A partir de ahí y tras la entrada de Miguel Ángel Nieto por el flanco derecho el Hércules fue amo y señor del balón pero colisionó, como lleva haciendo todo el curso, con la muralla de la ineficacia. El conjunto alicantino llegaba con sólo siete goles a favor en siete partidos y a la orilla del Ebro la pertinaz sequía no cesó, pero ocasiones para que lo hiciera sí hubo. Primero Pepelu con un disparo desde fuera del área y luego Chechu con un golpeo que tocó en un rival casi establecen la igualada, pero Salva se mostró soberbio hasta el minuto noventa. El balón merodeó el área del Ebro pero un inocuo Carlos Fernández, desaparecido y sin un tiro a puerta, no consiguió inquietar a la zaga local.

Sólo en el último minuto del descuento el Hércules pudo evitar regresar de vacío, pero el árbitro Subirats Matamoros no vio una mano de Pajarero a tiro de Tarí que hubiera supuesto penalti. Esa jugada, además, terminó con el enésimo tiro blanquiazul entre palos, esta vez de Peña, que detuvo Salva.

El ambicioso cuarto proyecto por retornar a Segunda se tambalea al mes y medio de comenzar ante la endeblez en las dos áreas del equipo de Siviero, cuyo puesto pende de un hilo porque está a diez puntos de la cabeza. El próximo domingo (19:00) ante el Zaragoza B en el Rico Pérez dictará sentencia.

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