El Hércules sigue intratable a domicilio
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Herrero encuentra una perla en Benja ante el Atlético Levante

El desparpajo de Benja, un canterano desconocido, el debut de Álvaro y el oficio de Chechu alegran al Hércules en Buñol. El equipo alicantino mejora en el segundo acto, acorrala y se muestra superior al Atlético Levante

11.01.2016 | 13:07
Herrero encuentra una perla en Benja ante el Atlético Levante

La contrastada aptitud de Chechu Flores, el futbolista con más galones del plantel, acabó decantando la balanza del lado del Hércules, aliviado con tres puntos ante el Atlético Levante tras el fiasco de la semana anterior. Frente a un rival ordenado, el equipo alicantino sumó, además de tres puntos, agentes para la causa en esta segunda vuelta que se endurece en el primer tramo.

A falta de cristalizar la contratación de un delantero que coloree dentro del área, el técnico herculano se sacó de la manga un chaval de 20 años que aportó pulmón y desparpajo junto a otros detalles interesantes que, a buen seguro, van a servir para abrirle la puerta del plantel. El joven en cuestión, alicantino de San Isidro, responde al nombre de Benja y durante la media hora que estuvo sobre el césped mantuvo un tono más que aceptable. De hecho, participó en el gol de Chechu y fue objeto de un penalti que el árbitro no consideró como tal tras arrancar con la pelota desde el centro del campo.

La inesperada aparición de Benja aportó luz, como también lo hizo Alvarito, el futbolista de La Romana que exhibió las cualidades de los elementos que suman en todo proyecto.

Al Hércules le costó arrancar para colocarse por delante de su adversario, un filial pegadizo que apostó por la batalla física para salir airoso del envite. El fútbol escaseó por el centro, pero tomó vuelo por las bandas. En el primer acto, el colmillo que lució fue el de Chechu, martirio del lateral derecho. Gato no se encuentra como '9', y el seco empedrado tampoco colaboró para que el de Benidorm se sintiera cómodo en los metros finales. Fue Chechu quien tuvo la mejor ocasión del primer acto. Su insistencia ante el picaporte del área le dejó un balón que se fue fuera por milímetros.

En todo caso, cuando realmente el grupo de Herrero dejó sin predicado al Atlético Levante fue en la segunda parte. Amparado por la seguridad y solidez de Alex Muñoz en la retaguardia, el Hércules subió un peldaño nada más regresar del vestuario. A base de esfuerzo, tesón y mando desgastó al bloque valenciano, que acabó reculando, incapaz de traspasar la medular.

Esa intensidad apareció mejorada con el primer cambio de Herrero. Rojas, con una cartulina, salió del campo para dar entrada a Benja, el canterano que iba a lucir como delantero centro, retrasando unos metros la posición de Gato. Tan decidido salió, tan bien articulado, que pronto se llevó los primeros planos. Mordió por arriba, corrió con sentido y exhibió un desparpajo impropio del párvulo en su primera gran prueba.

A esas alturas, Gato había sido objeto de un posible penalti que el árbitro interpretó como caída intencionada del delantero, castigado con tarjeta amarilla.

El gol llamaba a la puerta y acabó entrando merced a un buen centro de Álvaro desde la derecha. Benja, oportuno, saltó lo justo para estorbar y peinar la pelota, que cayó a los pies de Chechu en el área pequeña, desde donde el andaluz armó la pierna para percutir sin dar opción a escudo alguno. 0-1, m.74.

La celebración de Chechu, junto a la grada donde se apostaban los seguidores herculanos, provocó que una valla cediera arrastrando en la caía a varios hinchas alicantinos. La escena recordó por momentos lo que ocurrió en un partido del Levante y el Villarreal años atrás con el festejo de un gol de Martín Palermo. Esta vez, afortunadamente, todo quedó en un susto.

El incidente solo repercutió en que el colegiado prolongara el partido cinco minutos. Hasta esos momentos finales, el Hércules no retrocedió y pudo mantener su gobierno con Yeray y Alex, dos centrales veloces y con la cintura a dieta, fortalecidos por Peña y Rafita, dos bandas con cuajo y candado.

El mismo Benja protagonizó una cabalgada en el minuto 91 que estuvo a punto de decorar con oropel su debut. El canterano robó un balón en el centro del campo, se metió en la cocina del área, donde fue trabado por un defensor levantinista, que tocó su pierna. La acción no fue considerada como penalti por el trencilla, pero sirvió para adornar el papel de un joven revoltoso que llama a la puerta del primer grupo.

En Buñol, su actuación tuvo más voltaje que ensayos precedentes. Con sus carencias en el ataque, mientras se concretan elementos en el mercado para cubrir el vacío ante el gol, el Hércules encuentra recursos. Benja acaba de salir del cascarón, quedan kilómetros por recorrer, pero tanto su presencia como la de Siro en el primer equipo encienden una luz que había ganas de ver.

 

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