Trezeguet paga las iras de la afición

El autobús de los jugadores se marchó anoche escoltado por la Policía Nacional entre los insultos de unos 250 aficionados

 07:40  
Centenares de aficionados insultan a los jugadores a la salida del autobús.
Centenares de aficionados insultan a los jugadores a la salida del autobús.  jose navarro

lucas v. belmar Mientras buena parte de los seguidores del Hércules se marchaban anoche cabizbajos y resignados del Rico Pérez tras la certificación del descenso, unos 250 quisieron dejar constancia, a las puertas del estadio, de su profundo malestar con la implicación de algunos jugadores y con la gestión del club blanquiazul.
El autobús que trasladaba a los futbolistas de Miroslav Djukic tuvo que salir escoltado por una patrulla de la Policía Nacional, ya que los ánimos estaban muy exaltados entre los seguidores tras el enésimo fiasco liguero.
El francés David Trezegue pagó las iras de los aficionados, que le abuchearon e insultaron al unísono cuando se disponía a subir al autobús que desplazaría después a la plantilla y al cuerpo técnico al hotel de concentración, ubicado en la playa de San Juan. "Entiendo el enfado de la gente", señaló el campeón del mundo con la selección francesa mientras a escasos 50 metros era vilipendiado.
Los seguidores blanquiazules que esperaron hasta que se marchó el autobús eran en su mayoría jóvenes y ovacionaron a algunos jugadores como Kiko Femenía, Farinós o Paco Peña, mientras que, sorprendentemente, recriminaron a otros como Calatayud, cuyo comportamiento a lo largo del curso ha sido impecable.
Los cánticos contra la familia Ortiz se escucharon sobre todo durante la segunda parte del choque, pero apenas a las puertas del estadio, y el constructor alicantino se marchó con su propio vehículo.
La noche fue especialmente amarga y Nelson Valdez tuvo un comportamiento ejemplar. Al término del choque, y tras saludar a los jugadores del Mallorca, obligó, a voz en grito, a sus compañeros a saludar desde el centro del campo cuando algunos ya se había metido en el vestuario. Después pidió perdón a los seguidores antes de subir al autobús, mientras era ovacionado, pero no ocultó su malestar por su suplencia. "Pido perdón a los que lograron que me quitaran la tarjeta roja porque sólo ha servido para jugar diez minutos. Soy un profesional y no me quejo por no haber jugado, pero sí que es verdad que no esoy de acuerdo con esa decisión", concluyó el paraguayo.

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