J. E. MUNERA
En el segundo aniversario de la crisis económica más severa que se recuerda, el fútbol parece ser de los pocos fenómenos que se escapan a sus efectos. Y no sólo por los astronómicos sueldos de jugadores y técnicos, sino también por los precios de las localidades de muchos estadios. No está el Rico Pérez entre los más caros, ni mucho menos, pero sí que llama la atención la novedosa iniciativa del club de poner a la venta más de un centenar de butacas en el área anexa al palco presidencial a razón de 5.000 euros la unidad para presenciar los 19 partidos de Liga más los que se celebren de la Copa del Rey. La adquisición de esta privilegiada localidad, de la que ya se han vendido 50, también da derecho al uso de una plaza de aparcamiento durante la temporada y al disfrute del ágape del palco presidencial. "El objetivo del club", explicó ayer Carlos Parodi, gerente del Hércules, "es involucrar a todos los sectores económicos de la ciudad y la provincia para que esta zona del estadio se pueda convertir en un punto de encuentro y negocio para el empresariado alicantino".
La entidad blanquiazul ya ha firmado un convenio con la Cámara de Comercio para promocionar entre sus afiliados la compra de estos asientos de cuero de calidad, que se sitúan a ambos lados de la zona del palco reservada a las autoridades y al protocolo del club y la Federación. "Estamos satisfechos con la acogida dispensada", explicó Parodi, "y todavía confiamos en que se incorporen más empresarios y entidades de la provincia".
Además de estas butacas a 5.000 euros, el club también lleva vendidas otras 109 a razón de 2.500 cada una, que se sitúan junto a las anteriores, pero no son de cuero, ni llevan vinculada plaza de aparcamiento, ni acceso al catering del palco. Sus usuarios también contarán con ágape, pero en la zona descubierta de la tribuna.
Parodi explicó que el Hércules ha querido convertir esta zona anexa al palco en un área "más moderna y cercana", acorde con la nueva categoría del estadio, a la espera de que la reforma definitiva del Rico Pérez contemple la construcción de palcos privados.
En cuanto al resto de las reformas, y aunque el campo de entrenamiento es una calamidad, el Hércules se prepara para presumir de estadio. A marchas forzadas durante los dos últimos meses, el Rico Pérez experimenta una profunda renovación que afecta a gran parte de su estructura interna e interna: desde la fachada y el acceso principal a la renovación de las gradas y butacas, aseos públicos, vestuarios, aparcamiento, áreas de prensa y zona VIP. Más de tres millones de euros invierte el club en esta reforma de gran calado, que estrenará muchas de sus novedades en la jornada de la próxima semana frente al Valencia. "Es mucho más que un lavado de cara", explicó ayer Alejandro Just, responsable de las obras. "Se trata de una reforma a fondo que transforma al Rico Pérez en un estadio de Primera de verdad porque ya no tiene nada que ver con lo que había antes".
Por encima de todo, la novedad más llamativa e impactante se sitúa en la modificación de la entrada principal por la puerta 0, donde un flamante luminoso de considerables dimensiones con el nombre del club preside la nueva etapa en la élite y está llamado a convertirse en la nueva seña de identidad del estadio. El rótulo, de unos 10 metros de base por dos de altura se ha instalado en la fachada central sobre una nueva estructura voladiza que, a su vez, permite ganar espacio en la zona VIP que comunica con el palco. Este nuevo reclamo blanquiazul permanecerá encendido todas las noches entre las 20.30 horas y las 6 de la mañana. La estructura se alza sobre un nuevo acceso cortado que flanquea las escaleras de acceso a la tribuna cubierta. "Sin duda, es uno de los elementos que más llaman la atención", indicó Just, que también destacó el impacto visual de las cuatro grandes torres de iluminación, que se han pintado de azul y convertido en soporte publicitario.
En la fachada principal, y a ambos lados del acceso a la tribuna, también se han acondicionado las zonas de salida de los jugadores locales y visitantes con las correspondientes áreas para el trabajo de los periodistas y la reserva de espacio en la puerta 0 al autobús del equipo rival, tal y como marcan las exigencias de la Federación Española de Fútbol. Estos mismos requisitos también han obligado a crear una nueva enfermería a disposición de los espectadores.
De puertas adentro, una decena de trabajadores se afanaban ayer en la retirada de las 3.500 butacas de la tribuna alta para su posterior sustitución, como ya hicieran con otras 2.500 de la tribuna inferior. Más adelante serán cambiados los 23.000 asientos restantes del estadio, que fueron instalados con motivo del Mundial 82.