TONI CABOT. ENVIADO ESPECIAL A SEVILLA
El Hércules extrajo un punto de oro de un partido valioso. Un lujo de encuentro que fue mutando, repartiendo poder y dominio y que alternó momentos de pulso firme con otros de temblor entre dos rivales que se miraron a los ojos con sumo respeto. El choque transmitió sensaciones de todo tipo: Por momentos se vio clara la derrota, por momentos se vio cerca la victoria. Situaciones cambiantes, antagónicas que sirven para completar un buen espectáculo y que justifican el precio de una entrada. Cambios de estado provocados por una jugada puntual, que actúa sobre el inconsciente acobardando al que la sufre y envalentonando al que la crea. Ahora dominas tú, ahora me te someto yo; el balón es de uno, la pelota pasa a ser del otro. Tuteo, sí; respeto, también. Pero sobre todo, valía. Porque valía exhibe el que se levanta firme cuando acaba de caer al suelo, porque valía atesora el que abofetea tras recibir un mazazo en el cráeno, porque valía tiene el que nunca se rinde.
Así funcionó la historia, la brillante escena de 94 minutos intensos que provocaron todo tipo de alteración en el estado de ánimo entre los seguidores de ambos bandos.
El Hércules comenzó como lo que es: el líder. Apretó desde arriba hasta dejar al Betis sin salida, anulado para armarse y pasar la línea del centro del campo. El discurso se prolongó durante un cuarto de hora. En ese espacio de tiempo hubo incluso una oportunidad disfrazada de regalo de Goitia, que dejó el cuero a los pies de Farinós para que el valenciano ensayara sin acierto una vaselina.
El Betis se metió dentro del partido merced a dos ocasiones casi consecutivas de Sergio García, que a la tercera no perdonó. Para eso hubo que asistir a un rosario de imprecisiones, de fallos en cadena que cambiaron por completo la imagen de solvencia que los alicantinos habían mostrado durante los primeros diez minutos.
Primera mutación: De la brillante luz se pasó a la oscuridad más absoluta. De hacerlo casi todo bien se pasó a hacerlo todo mal. El balón duraba dos segundos en las botas de los herculanos, que lo rifaban a las primeras de cambio. Así llegó el primer tanto, bendecido por una falta de entendimiento entre Paz y Calatayud. (1-0, m.26).
La imagen dócil, el discurso dubitativo encontró su justa condena, pero la batalla pudo cambiar en los compases finales del primer acto, con un balón que Tote remató en boca de gol y que Goitia encontró por pura casualidad. Era el primer aviso, pero no el último. De hecho, nada más reanudarse el duelo Tote tuvo en sus pies el gol: se quedó solo ante Goitia, buscó la rosca para alojar el esférico en la red, pero se topó con el pie salvador del portero.
Segunda mutación: El partido comenzaba a marcar un nuevo rumbo. La entrada al campo de Kiko Femenía y Cristian acabó dando ese plus para desnivelar la balanza. Al Betis le asaltaron todas las dudas del mundo y el Hércules recobró el sentido de la orientación y el acierto. Una brillante acción por la izquierda de Tote generó una ocasión que acabó con el balón en la frontal, al pie izquierdo de Farinós, que mandó el esférico a las mallas. (1-1, m.60). El valenciano, posiblemente el único futbolista de la categoría capaz de tutear a Emaná en una discusión por el centro del campo, volvía a resolver una situación delicada. Él y Paz -partidazo espectacular el del gaditano- se colocaron los galones en los momentos necesarios.
Hubo, además, otra ocasión clara del Hércules, propiciada por una internada atrevida de Kiko por la derecha. El balón quedó bajo el dominio de Cristian cuyo chut final fue desviado lo justo para que saliera rozando el poste. E incluso, un posible penalti no señalado sobre Tiago.
El Hércules había cambiado por completo el decorado. Era el Betis ahora el que bendecía el empate constatando que estaba en disposición de empeorar.
Al final, a la desesperada, el conjunto verdiblanco intentó marcar en acciones a balón parado, pero fue imposible. Solo lo hizo fuera de hora, un par de segundos después de que el árbitro decretara el final. Un disparo de Nacho, con Hevia Obras ya de espaldas y yéndose, se coló en la puerta. Emaná protestó y vio la roja. Lamentos de impotencia.
BETIS 1: Goitia; Nelson, Melli, Carlos García, Nacho; Arzu, Iriney, Capi (Pavone, m.68); Jonathan Pereira (Juanma, m,53), Emaná y Sergio García (Caffa, m.85).
HÉRCULES 1: Calatayud, Juanra, Abraham Paz, Rodríguez, Dani Bautista; Farinós, Tiago Gómes; Rufete (Kiko. m.56) , Tote (Cristian, m.72), Sendoa (Del Olmo, m.58) y Portillo.
GOLES: 1-0. m.26. Sergio Garcia. 1-1. m.60, Farinós.
ÁRBITRO: Francisco Ramón Hevia Obras (c.castellano-leonés). Expulsó a Abraham Paz (m.93+), por dura entrada, y a Emaná (m.94+ cuando había pitado el final del partido), al parecer por insulto; además mostró tarjeta amarilla a Rodríguez (m.44), Del Olmo (m.63), Tote (m.63), Pavone (m.75), Abraham Paz (m.87).
ESTADIO: Ruiz de Lopera. 30.000 personas.