TONI CABOT. ENVIADO ESPECIAL A SALAMANCA
Pino Zamorano y sus ayudantes entablaban una entenida conversación en el hall del hotel Meliá Las Claras de Salamanca mientras apuraban los últimos sorbos de café apenas un par de horas antes del comienzo del encuentro. El asunto a debate en la animada charla giraba entorno al, según se desprendía del coloquio entre voces sin disimulo, "maltrato intencionado y dirigido" hacia el colectivo arbitral por parte de la prensa. Tras arrogarse el papel de víctimas de este cuento, el colegiado manchego y sus tres auxiliares, acompañados de una quinta persona, se dirigieron al Helmántico, donde, al cuarto de hora de hacer sonar el pitido inicial, acabó dando muestras de por qué las críticas, al menos en su caso, son manifiestamente justas.
En el minuto 14, Pino Zamorano, colegiado que hace unas temporadas fue descendido a los infiernos de Segunda por no dar el nivel, volvió a poner equivocada música a su silbato al interpretar como agresión una acción de Rufete que no merecía tal consideración. Esa jugada, castigada con roja directa a un futbolista que nunca dio una mala patada a un adversario, marcó el desarrollo de un partido trabajado, que incluso pudo decantarse del lado herculano pese a jugar 75 minutos en inferioridad numérica.
Con diez jugadores sobre el terreno de juego, el Hércules acabó mandando durante muchas fases del encuentro e, incluso, dispuso de varias oportunidades claras para llevarse el gato al agua. Para ello volvió a hacer gala de una defensa de lujo, que no se resquebraja por mucho que cambie de elementos. Y ayer hubo cambio, y mucho. Para empezar, Esteban Vigo suplió la baja de Juanra -y Ruz- en el lateral derecho parcheando con Sergio Rodríguez: notable; al no poder contar con Peña, colocó a su recambio natural, Dani Bautista, para el izquierdo: notable; y como acompañante de Abraham Paz, al tener que desplazar a Rodríguez, optó por Sergio Díaz: sobresaliente. Esa línea de cuatro, con el siempre inestimable trabajo de Farinós, desquició al Salamanca, incapaz de entrar y de hacer daño. Al contrario, los charros, que no acertaban a dar, comenzaron a mostrar signos de evidente debilidad cada vez que el balón rondaba cerca del área propia. De hecho, dos errores casi consecutivos de su guardameta, Biel Ribas, ante Tiago y Sendoa pudieron propiciar el gol alicantino. La primera parte, además, se cerró con un tercer error en un mal despeje de Murillo que a punto estuvo de colar el balón en propia meta.
Para mayor desesperación charra, si algún balón acabó bien dirigido para ser alojado en las mallas allí estaba Calatayud colocando su mano salvadora.
La segunda parte encontró el mismo guión, si bien en los minutos finales el Salamanca apretó más, coincidiendo con la salida al campo de Quique Martín, un ilustre veterano que ayer no jugó de inicio al estar renqueante de una lesión. Antes de ello, el Hércules supo trabajar el centro del campo con la omnipresencia de Farinós y pese a que Tiago Gomes rayó más en lo gris que en lo claro. Este segundo acto volvió a ofrecer un par de acciones que hubieran podido desequilibrar la balanza del lado herculano. La primera llegó por mediación de Cristian Hidalgo, que empalmó un chut casi a bocajarro a escasos metros del guardameta, en cuyo cuerpo estrelló el balón. La segunda, con un acertado contragolpe que colocó a Delibasic en un mano a mano con el portero salmantino, quien evitó el tanto palmeando el cuero cuando iba a superarle.
Ambas acciones pudieron decantar definitivamente un encuentro que quedó atascado para el equipo local, incapaz, de nuevo, de abrir una brecha en el sistema defensivo alicantino. Sin embargo, en una ofensiva trenzada desde la derecha, al Hércules se le apareció el santo: un balón desviado por Calatayud, que quedó en el suelo y vendido tras la estirada, fue enviado al larguero por el ex alcoyanista Linares, que pocas veces en su vida podrá gozar de una ocasión tan clara al tener ante sí, toda para él, una portería vacía.
Salvó el Hércules la piel pese al castigo arbitral, consiguiendo un punto que le mantiene en la zona de privilegio. Salamanca sigue siendo plaza propicia.
SALAMANCA 0: Biel Ribas, Raúl Gañán, David Lombán (min. 58, Quique Martín), Murillo, Rossato, Hugo Leal, Endika, Perico (min. 68, Linares), Kike, Salva Sevilla y Despotovic (min. 77, Gorka).
HÉRCULES 0: Calatayud, Rodri, Paz, Alejandro, Bautista, Tiago Gomes, Farinós (min. 88, Jorge Alonso), Rufete, Cristian (min. 61, Kiko), Sendoa (min. 61, Del Olmo) y Delibasic.
ÁRBITRO: Pino Zamorano (Comité Castellano-Manchego). Amonestó a Rodri y Bautista, por el Hércules; y a Hugo Leal, por el Salamanca. Expulsó a Rufete en el minuto 14. También mostró tarjeta amarilla al preparador físico del Hércules.
ESTADIO: Partido correspondiente a la decimotercera jornada disputada en el estadio Helmántico ante 6.275 aficionados.