Navidad en la Provincia de Alicante

¿Quién prepara el haba y las figuritas del Roscón de Reyes en Alicante? ¡Conócelos!

Miembros de la Asociación Apsa trabajan durante todo el año de forma minuciosa, eficaz y, sobre todo, con mucho amor envolviendo figuras a mano para los roscones y haciendo cotillones para Navidad

15-12-2017Meneame

TANIA JIMÉNEZ

¿Alguna vez te has parado a pensar quién se encarga de que en Navidad no falte en tu roscón de reyes el tradicional «haba» y las figuritas? y ¿quién hace esos jabones en forma de corazón o árbol que huelen a canela o café? Algunos dirán que una máquina se encarga de envolver el haba y los reyes que luego el pastelero mete en la masa antes de hornearla, o que con máquinas, moldes y hornos se hacen los jabones. Pero no, no siempre es así, al menos no en Alicante. Miembros de la Asociación Apsa se dedican durante todo el año a envolver estos detalles navideños que van dentro de los roscones, a hacer jabones de un centenar de formas, a hacer figuras de cerámica con sus propias manos, a encuadernar álbumes, agendas y libretas, y crear abalorios con cápsulas de café, e incluso a coser, entre otras actividades que realizan en los centros de la provincia.

La Asociación Apsa se encarga, desde hace 56 años, de

Mejorar la calidad de vidade sus usuarios durante todo su ciclo de vida. Para este especial, no dudaron en abrirnos las puertas de uno de sus centros en Alicante donde conviven personas con discapacidad intelectual en edad adulta (de 18 a 65 años) y a los que ofrecen un recurso estable a quienes, por sus limitaciones, no pueden acceder al mundo laboral. Gracias a su labor podemos ver el importante trabajo que realizan en los centros y de la que no todo el mundo es consciente.

 

Mejorar la vida de los demás, el objetivo del equipo de APSA

 

Carlos Giner, gerente de Apsa, nos recibe junto a parte del equipo de la asociación para contarnos el trabajo que hacen los 365 días del año. Giner nos explica desde el primer momento que «nuestro objetivo principal es acompañar y apoyar a nuestros usuarios y a sus familias, favoreciendo al máximo su autonomía y el desarrollo de su potencial. Para ello disponemos de programas específicos de prevención, atención temprana, educación, salud, formación, vivienda, ocio y empleo, orientados a facilitar su inclusión social y laboral».

En la actualidad las cifras de la asociación son las siguientes: 300 trabajadores que atienden y ayudan a 2.000 usuarios, 36 recursos y 175 personas con discapacidad intelectual empleadas en centros Apsa y otras que han conseguido trabajo en departamentos de limpieza, de reprografía, auxiliares administrativos o en cadenas de montaje, entre otros.

David Manzanera, director de uno de los centros ocupacionales de Apsa, destaca que «siempre ofrecemos a los usuarios un servicio personalizado, eficaz y basado en la mejora continua. Nuestro equipo realiza una intervención individual para cada usuario estructurada en cinco fases: evaluación integral tras la incorporación, diseño de un plan de actuación individualizado en base a las necesidades detectadas, puesta en marcha y seguimiento del plan de actuación, atención a familias y evaluación y ajustes del plan».

En los centros Apsa hay trabajadores sociales, psicólogos, fisios, logopedas, enfermeros, terapeutas, entre otros, y todos ellos forman una gran familia que a diario avanzan para mejorar y conseguir que tanto las personas que viven en los centros ocupacionales, como aquellos que acuden a diario a sus talleres, se sientan realizados y valorados.

 

Poner amor en lo que hacen



Dentro de ese plan y de los recursos que llevan a cabo por la provincia de Alicante, nos colamos en uno de los talleres donde realizan diferentes actividades durante todo el año: costura, cerámica, jabones, encuadernación, manualidades, abalorios, etc. La treintena de miembros de la asociación, que están reunidos por grupos, llevan a cabo las tareas minuciosamente y con mucha atención, bajo la supervisión de monitores, y cuando nos ven nos saludan con una enorme sonrisa y nos explican muy orgullosos el trabajo que realizan.

Estas tareas se hacen durante todo el año, adaptando el trabajo según las necesidades o la temporada. Por ejemplo, «ahora que llega la Navidad, hacemos las encuadernaciones de las libretas con motivos navideños, o en confección, cosemos coronas navideñas» añade Manzanera.

En el caso de los talleres de manualidades, en cuanto a los jabones, van combinando moldes para hacer con diferentes formas, estrellas, galletas de jenjibre o árboles de Navidad, mientras uno hace la mezcla, otro la calienta, otro rellena los moldes y otro los saca y embolsan los jabones. «Cada uno sabe lo que tiene que hacer en cada taller y lo hacen con mucho cariño y empeño para obtener los mejores resultados, porque todo lo que ellos crean en la asociación, posteriormente lo venden en mercadillos o a empresas, y los usuarios obtienen una recompensa por su trabajo, sintiéndose realizados», comenta Giner.

 

El secreto de las habas y las figuritas de los roscones de Reyes

 

En cuanto a las habas y las figuras de los roscones, el proceso es igual de mecánico y ordenado. Primero se hace la criba de las habas malas o figuras estropeadas, se envuelven con el plástico especial y otro miembro los cuenta para llevar un registro de las piezas envueltas. Este trabajo lo realizan durante todo el año, colaborando con empresas que venden sus roscones a grandes superficies y supermercados de toda España.

Además, también realizan cotillones para Fin de Año, y se puede ver a un gran grupo como una cadena de montaje: dibujan los patrones en una cartulina, los cortan, les pegan piezas ya cortadas con anterioridad, y los decoran creando divertidas coronas y corbatas para vestirse la última noche del año; mientras otros troquelan papeles de colores para hacer confeti y los meten en bolsas consiguiendo cotillones hechos a mano y con mucho amor. Y sino, pues todo tipo de abalorios hechos a partir de las cápsulas del café, consiguiendo pulseras, colgantes y mucho más.

Y amor nunca falta en estas aulas, todos ellos se ayudan, están atentos a sus tareas pero también a sus compañeros en cada momento del día. «Cuando entras y los ves con una enorme sonrisa en la cara y vienen a abrazarte, sin duda, te alegran el día, porque los ves felices y hacen algo que para ellos es importante y sienten que tienen una recompensa muy gratificante» destaca Giner.

Pero además, hay que explicar que cuando Apsa pone en marcha los recursos y talleres, buscan siempre crear o fabricar objetos que sean útiles y de calidad. «No queremos que alguien compre algo porque vea que lo hace Apsa, queremos que de verdad vean que es algo que está hecho a mano, con productos de calidad, y sobre todo que son cosas útiles para el día a día y, que por ese motivo, lo compren» destacan desde la asociación.

Así que esta Navidad, cuando aparezca el haba en el roscón, seguro que una sonrisa nace en más de una persona.