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Aulas hospitalarias. Importante NOVIEMBRE
Diez profesores de ocho hospitales de la provincia desarrollan una labor emocional y pedagógica en las aulas en las que el curso pasado atendieron a unos 3.000 menores de entre 3 y 16 años que deben pasar una larga estancia ingresados y que encuentran una vía de escape a su enfermedad.

«El mejor regalo es la sonrisa de un niño y ver cómo juega»

24-02-2018Meneame
La vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, entregó el premio a los profesores de las ocho aulas hospitalarias que recogió Marisa Ibáñez.
La vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, entregó el premio a los profesores de las ocho aulas hospitalarias que recogió Marisa Ibáñez.

L. G. LÓPEZ «Un oasis dentro del hospital en el que los niños ingresados se sumergen en un submundo lúdico que les hace olvidar su enfermedad». Así define Eliseo Andreu las aulas hospitalarias, una iniciativa que llevan a cabo diez profesores, especialistas en Pedagogía Terapéutica, en ocho hospitales de la provincia: General de Alicante, de Elda, Dénia, Sant Joan, General y Vinalopó de Elche, Vega Baja y Torrevieja Salud.

Junto con Andreu, Marisa Ibáñez, Noemí Ruth Pérez, Mª del Mar Solaz (actualmente de baja, cubierta por Mireia Alcaide), Joana Gil, Marisa Soriano, Alicia León (también de baja, sustituida por Virginia Sanchis), Alba Castillo, Teresa Iglesias y Carmen Gil se encargan de proporcionar actividades educativas y lúdicas a los menores de 3 a 16 años hospitalizados. 
El curso 2016/2017 las unidades hospitalarias atendieron a unos 3.000 alumnos en la provincia. «Somos unos privilegiados desde el punto de vista profesional y, sobre todo, en lo personal. Tenemos la suerte de trabajar en el campo de la innovación educativa y nuestra labor es muy agradecida y reconfortante porque, al ayudar a los niños hospitalizados y a sus familias, te acercas al lado humano de las personas, las conoces mejor, y esto te ayuda a crecer como ser humano y como docente», explica Andreu, coordinador de las aulas.

La clase es también un lugar de expansión para las familias, que acompañan a sus hijos y encuentran en los maestros  un apoyo personal importante durante su estancia en el hospital. Pese a ello, la mejor noticia «es la que recibimos de los padres y madres cuando nos dicen que le han dado el alta a su hijo o hija. El mejor regalo es la sonrisa de los niños y verles cómo juegan. Maestros, médicos y familias unidos para un mismo objetivo: ayudar a sanar al niño hospitalizado».
Andreu no se olvida del impulsor de las aulas hospitalarias, José López Duro, Inspector coordinador de las Unidades Pedagógicas Hospitalarias de la provincia, «gran referente para nosotros y con el que compartimos este premio, que supone una gran satisfacción y una motivación para seguir adelante».

Instrumento docente y terapéutico

Javier González de DiosJefe de Pediatría del Hospital General Universitario de Alicante.

En el concepto de Pedagogía Hospitalaria conviene tener presente cuatro ideas clave: que la humanización actúa como epicentro de la atención sanitaria, especialmente desde el siglo XXI; que la Pedagogía Hospitalaria cabe considerarla como una sección más del Servicio de Pediatría; que la Pedagogía Hospitalaria está más allá de la Medicina y más allá de la Educación Especial; y que la Pedagogía Hospitalaria es mucho más que un aula hospitalaria, pues su labor se extiende más allá de sus paredes. 

Y con esos conceptos podemos decir que la Unidad Pedagógica Hospitalaria (UPH) del Hospital General Universitario de Alicante (HGUA), como la del resto de hospitales, se ha convertido en instrumento docente y también terapéutico, totalmente integrado en el Servicio de Pediatría, y que su labor es una buena oportunidad para iniciar el camino de «hospital líquido», entendiendo como tal aquél que sale de sus paredes y convive con la sociedad.

 Especialistas en la materia han ido exponiendo alguno de los principales objetivos de la Pedagogía Hospitalaria y que incluiría, entre otros: 1) Proporcionar apoyo emocional al niño, paliar su déficit de tipo afectivo y atender a su desarrollo global; 2) Tratar de reducir sus deficiencias escolares y culturales que, con ocasión del internamiento, suelen producirse en el niño hospitalizado; 3) Disminuir su ansiedad y demás efectos negativos desencadenados como consecuencia de la hospitalización: carencia afectiva por separación familiar, adaptación a la hospitalización, tristeza, dolor y otros sentimientos asociados a la enfermedad, etc.; 4) Mejorar la calidad de vida del niño dentro de la propia situación de enfermedad. 

Porque la educación en el entorno sanitario de una UPD tiene algunas peculiaridades debidas, al menos, a tres aspectos: a la diversidad demográfica de los alumnos (distintas edades, distintas zonas geográficas, distintos ambientes socioculturales), a la diversidad de enfermedades subyacentes en cada alumno (lo que se traduce en necesidades educativas diferenciales) y a los diferentes periodos de hospitalización y sus necesidades. 

Y hoy por hoy, la UPH del HGUA, cuenta con dos maestras especialistas en Pedagogía Terapéutica. Y desde este lugar, el paradigma de humanizar la enseñanza y la asistencia sanitaria se convierte en realidad. Y forman parte de nuestro camino como #HospitalOptimista.

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