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Enrique Mendoza, Importante agosto

«Al abrir una botella se debe ver nuestro sol y oler nuestra sierra»

La pasión por la tierra y la uva autóctonas unida a la investigación y la innovación han convertido a las Bodegas Enrique Mendoza en un referente en el mundo del vino. Tras 30 años en el mercado la empresa familiar mantiene su vocación de pequeño viticultor que apuesta por caldos de calidad y es la única DO Alicante adscrita a Grandes Pagos de España.

18-02-2017Meneame
Julián Mendoza recibe el premio de manos del alcalde de l´Alfàs del Pi, Vicente Arques.
Julián Mendoza recibe el premio de manos del alcalde de l´Alfàs del Pi, Vicente Arques.. Información.

SOL GIMÉNEZ «Un buen vino debe representar la zona en la que se cultiva. Cuando se abre un Enrique Mendoza el cliente debe ver nuestro sol y oler nuestro tomillo, nuestro romero y nuestra sierra. Ahí radica la identidad y la originalidad del producto. Al beber nuestro vino se tiene que comprender nuestro clima y nuestro campo». Así resume Pepe Mendoza el vino que sale de sus bodegas y la filosofía que guía a esta empresa familiar que nació en l´ Alfàs del Pi y creció en Villena hasta estar presente en 30 países.


«Nuestra voluntad siempre ha sido la de ser viticultores de pequeño formato. Aunque nuestra marca cada vez sea más potente producimos con un 95% de viticultura propia, no podemos crecer mucho en cuanto a volúmenes pero sí en ritmo», explica Mendoza, uno de los responsables de la bodega.


Bodegas Enrique Mendoza es la primera y de momento la única con Denominación de Origen Alicante que está acogida a la asociación Grandes Pagos de España, donde están representados los viñedos más representativos del país.
La firme apuesta de Enrique Mendoza por el I+D+I y por el cultivo ecológico libre de herbicidas e insecticidas se ha convertido en uno de sus principales valores. «Hemos apostado por la investigación y la innovación, por la viticultura de precisión y la más avanzada gestión del riego, al tiempo que nos hemos esforzado por comprender a la planta y cuidarla de forma ecológica», afirma el enólogo. «Este diálogo con la planta o dendometría nos permite conocer el estrés hídrico y producir uvas más frescas, concentradas y de más calidad», argumenta Pepe Mendoza.


El cultivo de la vid exige paciencia y dedicación pero más allá de cuidar de su propia producción, Bodegas Enrique Mendoza se encuentra inmersa en un ambicioso proyecto para recuperar y clonar variedades practicamente desaparecidas en la provincia, que esperan sacar al mercado en un plazo de entre cinco y diez años. Asimismo, la empresa está identificando suelos en la zona del Alto Vinalopó para salvar y recuperar el monastrell viejo.


Mientras, en la finca de l´ Alfàs descansan sus 1.200 barricas y la familia ha acometido un «potente proyecto» de enoturismo. Mendoza indica que sus bodegas son «las más visitadas de la Comunidad Valenciana» al recibir a unas 10.000 personas al año. «Cuidamos mucho las visitas y la cata posterior para que todo lo que la envuelve sea de calidad», asegura. Firme defensor de la tierra y las variedades autóctonas, Mendoza realiza también una importante labor de divulgación en la que transmite su pasión por el vino y todo el universo que lo rodea.


Del autoconsumo a 450.000 botellas al año en 30 países
Enrique Mendoza comenzó a producir vino en l´ Alfàs del Pi para su autoconsumo en los años 70, pero su pasión por este mundo le llevó a adquirir en los 80 la finca El Chaconero, en Villena, para arrancar «en serio». De las 20 hectáreas de viñedos la bodega pasó a contar con 125 y sin perder su espíritu de pequeño viticultor se lanzó al mercado internacional. Hoy en día vende sus vinos en 30 países y su producción alcanza las 450.000 botellas al año.