VICENTE LÓPEZ DELTELL
Aves transaharianas descansan cada año en la isla Nueva Tabarca, donde encuentran cobijo ante los temporales o el agotamiento. La Sociedad Española de Ornitología (SEO) ha estudiado su comportamiento, basándose en que la migración es un fenómeno conocido y habitual en la naturaleza que utilizan una gran variedad de especies que van desde muchos insectos hasta el propio ser humano.
"Si este fenómeno ha llegado hasta nuestros días es porque las especies que lo utilizan han obtenido una ventaja evolutiva de la migración, es decir, los beneficios que obtienen de ésta superan los riesgos y el coste energético de realizar tan largo desplazamiento", explica Antonio Zaragozí, uno de los miembros de la SEO en Alicante.
La capacidad de volar que tienen las aves les permite salvar accidentes geográficos (cordilleras, océanos, desiertosÉ), imposibles de superar para otras clases animales. "Esto, aplicado a la migración, les ha permitido perfeccionarla hasta el punto de que cada año, millones y millones de aves realizan viajes de ida y vuelta de varios miles de kilómetros", asegura Zaragozí.
Los naturalistas del siglo XVIII pensaban que las golondrinas, cuando llegaba el otoño, perdían las plumas, se enterraban en el barro y allí permanecían, en una especie de letargo invernal, hasta la próxima primavera. Las grandes expediciones científicas del XIX empezaron a dar forma teórica a la migración de las aves, aunque fue, con el anillamiento científico, cuando se empezó a tener un conocimiento preciso del fenómeno.
El anillamiento científico básicamente consiste en capturar un ave, colocarle una anilla metálica con un código en una pata y liberarla, con la esperanza de que otro anillador la capture en otro lugar. A lo largo de muchos años, millones de aves anilladas, y muchas de ellas recapturadas en diferentes escalas de su viaje migratorio, "nos han permitido alcanzar un amplio conocimiento de la migración y de las diferentes estrategias que utilizan diversas especies", expone el ornitólogo de la SEO.
De estas estrategias migratorias se conoce que muchas pequeñas aves de tamaño y aspecto similar al gorrión migran siempre sobre mar abierto, utilizando las islas como hábitat de reposo, de alimentación, para tomar fuerzas y proseguir el viaje, o de refugio ante las inclemencias del tiempo. Obviamente, el mejor lugar para estudiar estos pajarillos son esas islas.
El proyecto "Piccole Issole" nació en Italia con el objeto de estudiar la migración de las aves en el Mediterráneo. Pronto se internacionalizó extendiéndose a otras islas del mar Mediterráneo, inclusive del litoral español donde se realiza en islas de Baleares, en el litoral catalán y en las Columbretes (Castellón). "Desde sus inicios el proyecto ha aportado información fundamental para la conservación de los hábitats que las aves migratorias necesitan utilizar durante sus viajes y ha documentado los efectos del cambio climático sobre las fechas de sus migraciones, pues los datos de las estaciones de la red muestran que algunas especies pasan cada año más temprano", indican desde la SEO.
Desde este año, gracias a SEO-Alicante y al proyecto de voluntariado ambiental VOLCAM de Caja Mediterráneo la isla de Tabarca tiene también una estación de anillamiento "Piccole Issole".
Durante los meses de abril y mayo se instalaron tres grupos de redes activas desde el amanecer hasta el anochecer en el campo de la isla, utilizando como campamento base el recinto del faro (gracias a la autorización de la autoridad portuaria), lo que permitió instalar una tienda de campaña, donde los voluntarios proceden a anillar las aves capturadas y a tomar diversos datos biométricos (medidas de ala, cola, tarso, peso y otras) dentro del protocolo estandarizado para todas las estaciones "Piccole issole" en el Mediterráneo. Posteriormente, se han realizado sesiones de anillamiento semanales desde finales de agosto hasta octubre.
Con este calendario, "se pretende obtener información de las aves que utilizan la isla de Tabarca en los dos migraciones que realizan las aves anualmente: la prenupcial o primaveral, desde sus zonas de invernada a las de cría; y la postnupcial u otoñal, de regreso, una vez terminadas sus obligaciones progenitoras, a lugares más cálidos donde pasar el invierno", concluye Antonio Zaragozí. Durante el tiempo transcurrido desde el inicio del proyecto, voluntarios de SEO y anilladores se están dedicando a la captura y marcado de las aves que utilizan esta isla en su viaje migratorio. Hasta la fecha se han anillado más de cuatrocientas aves de treinta y tres especies diferentes, entre ellas, un Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus), nacido y anillado en Finlandia, y que de regreso a su lugar de nacimiento desde su retiro invernal en Africa, se detuvo unos días a recuperar fuerzas en Tabarca.