26 de diciembre de 2017
26.12.2017

¿Qué queremos que nuestros hijos recuerden?

La Navidad es un momento del año único para el anclaje emocional de los niños

14.01.2018 | 01:41
¿Qué queremos que nuestros hijos recuerden?

"Los niños construyen la historia de sus recuerdos con aquello que hemos sido capaces de transmitirles. Más allá de las creencias de cada uno, la Navidad es un tiempo de afectividad y reencuentros familiares fundamental en la infancia. Las emociones son el pegamento de la memoria y por eso es importante que, en fechas como estas, nos preguntemos: ¿qué queremos que nuestros hijos recuerden?". Esta reflexión de la coordinadora pedagógica de la Escuela Infantil Nido, Marisa Artiaga, pone el foco en la necesidad de explicar a los niños qué hace de la Navidad un momento del año tan especial para tanta gente diferente.

"Son días de romper con la rigidez y el estrés del invierno y de estar con nuestros hijos de una manera tranquila, sin prisas. Los momentos especiales que logramos vivir en familia son puntos de anclaje emocional que dejan un poso en el niño que le va a acompañar toda su vida. La Navidad nos permite transmitir las tradiciones familiares que los adultos aprendimos cuando éramos niños, pero también nos invita a construir nuestras propias tradiciones, nuestro particular mundo de vivencias, sentimientos y recuerdos", afirma Artiaga.

La directora pedagógica de la Escuela Infantil Nido añade que las fechas navideñas están además llenas de momentos de aprendizaje sobre muchos aspectos importantes de la vida. Es el caso, por ejemplo, de las reuniones familiares tan propias de esta época del año. "Los padres son el primer referente en la vida de un niño. Son su protección, su ayuda, su refugio. Pero los reencuentros navideños con otras figuras como los abuelos, los tíos o los primos les enseñan, por una parte, que forman parte de un grupo mayor y, por otra, aprenden a aceptar la diferencia, la diversidad. Ven que en el grupo hay personas muy distintas pero que todos están unidos por los mismos lazos afectivos. Sin darnos cuenta les estamos diciendo: seamos como seamos, no importa. Nos queremos igual. Ese aprendizaje lo llevan consigo para siempre. Les va a influir en su forma de ver la vida y a los demás", afirma.

Otro de los aspectos que la Navidad enseña a los niños es a aceptar la espera. " En un mundo dominado por la inmediatez, los más pequeños aprenden a esperar momentos que no se pueden adelantar. La Nochebuena es cuando es. Igual que la Navidad o los Reyes Magos. Aprender a esperar es un antídoto contra la ansiedad que causa la prisa de lo cotidiano", asegura la directora pedagógica de Nido.
 

 ¿Juegas conmigo?

Marisa Artiaga advierte además del riesgo de distorsión del significado de la Navidad si se la vincula en exceso con la compra de regalos y anima a los padres a convertirse ellos mismos en el juguete preferido de sus hijos. "Los juegos espontáneos de los niños están llenos de significados, surgen de su mundo interior y a través de ellos fluyen aquellas necesidades y deseos que no expresan con palabras. Los juguetes tienen su importancia y desempeñan, bien elegidos, su papel. Pero un niño no necesita más que un adulto que quiera jugar con él".


 


 

 

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