La Farmacoterapia Personalizada identifica la dosis eficaz y menos tóxica para cada paciente

El análisis de la expresión de los genes permite realizar una radiografía de nuestros genes para clasificar la enfermedad y definir el tratamiento más eficaz y menos tóxico en pacientes con cáncer

16.03.2017 | 09:38
Doctor Manzano en el laboratorio de Microarrays

El Hospital Quirónsalud Torrevieja, a través de la Plataforma de Oncología de estudia y analiza los genes de los tumores. Estos estudios han dado la esperanza a muchos pacientes, ofreciendo  opciones terapéuticas a los tumores resistentes al tratamiento convencional de la quimioterapia. Y ello, gracias a la técnica denominada microarrays o, lo que es lo mismo, un análisis genético de los tumores que permite identificar de una forma clara y directa, una batería entre 5 y 8 fármacos que combaten cada caso concreto, así como una lista de los medicamentos a los que el tumor es resistente.
 

Según el doctor Antonio Brugarolas, director de la Plataforma de Oncología de Hospital Quirónsalud Torrevieja, «se ha comprobado que hay mutaciones específicas que pueden ser tratadas con fármacos específicos. Se les denomina en inglés "actionable mutations" porque dan pie a realizar acciones concretas con medicamentos sumamente activos. Se ha utilizado una técnica de secuenciación, para valorar en una muestra tumoral todas las mutaciones tratables, que son actualmente unas 40 diferentes alteraciones genéticas, llamadas "actionable mutations". Las técnicas de detección de estos genes mutados forman parte del estudio habitual, y tiene gran repercusión en el tratamiento específico del cáncer, además se realiza en muchos servicios especializados». 
 

La Plataforma de Oncología ha desarrollado una técnica complementaria respecto a la anterior, porque valora la expresión de los genes que influyen en la respuesta a la quimioterapia. «Se trata de un chip de ARN», explica el doctor Brugarolas, «y se valoran las más de 200 enzimas que tienen relación con el transporte y los mecanismos de acción y reparación de los medicamentos del cáncer».

 
«La técnica de los microarrays nos permite averiguar a qué es resistente el tumor y a qué es sensible. Una información fundamental que define qué fármacos hay que utilizar. Pero, igualmente importante es identificar cuáles no debemos aplicar», indica Brugarolas.

 
Además, no existen dos tumores iguales. Los microarrays nos permiten realizar una radiografía completa del tumor del paciente en estudio. Esta imagen nos ofrece todas las dianas terapéuticas posibles de la muestra tumoral para establecer las pautas de tratamiento más eficaz en cada tumor.
Este avance supone para el paciente un antes y un después en la lucha contra la enfermedad. La técnica de los microarrays identifica el mejor tratamiento paliativo. Ello permite una mejor calidad de vida para el paciente sin necesidad de utilizar otros tratamientos terapéuticos menos eficientes.

 
Del mismo modo, la quimioterapia seleccionada ha sido más sencilla y menos tóxica que las consideradas convencionales, aportando una mejora de la calidad de vida. Según el doctor Antonio Brugarolas, director de la Plataforma de Oncología de Hospital Quirónsalud Torrevieja, el estudio genético ayuda a seleccionar la quimioterapia y podría aplicarse en fases más tempranas de la enfermedad

 

El chip de ARN

El chip de ARN es el soporte donde se imprimen los genes tumorales que leemos, nos explica el doctor Manzano, responsable del Consejo Genético de la Plataforma de Oncología de Hospital Quirónsalud Torrevieja. «En estos chips, podemos analizar los genes y saber qué genes se activan y cuáles están reprimidos en cada tumor estudiado. Esa prueba nos ayuda a identificar todas las potenciales Dianas Terapéuticas de la muestra tumoral para establecer las pautas de tratamiento más eficaz. El conocimiento de estas dianas terapéuticas, es decir, de los genes que potencialmente pueden interactuar con fármacos antitumorales, permite diseñar un tratamiento a medida basado en estos datos». También es posible identificar genes relacionados con la resistencia o sensibilidad a algunos agentes antineoplásicos, así como genes que facilitan el acceso de algunos fármacos a las células tumorales.

 
La importancia de la técnica es manifiesta. «En los últimos tiempos -dice el doctor Brugarolas- existe una gran inquietud entre la comunidad científica por las nuevas oportunidades de tratamiento que ofrecen los llamados medicamentos diana contra el cáncer, ya que, se dirigen a alteraciones moleculares específicas de cada tumor y esto hace posible el tratamiento según las características, de cada caso».
 

 

La Farmacoterapia Personalizada

La Unidad de Farmacoterapia Personalizada está especializada en la monitorización farmacoterapéutica de fármacos oncológicos, que comporta la medida y la interpretación de las concentraciones de fármacos en sangre con objeto de identificar la dosis eficaz y menos tóxica para cada paciente.

 
Tradicionalmente, la quimioterapia utiliza dosis fijas establecidas por parámetros como la superficie corporal. Sin embargo, cada paciente es único y, en 1 de cada 2 pacientes, esta forma de dosificación no es óptima. Así, se ha determinado que entre un 30-40% de los pacientes dosificados de esta forma están infratratados mientras que entre un 15-20% están sobredosificados. Ello es debido a la variabilidad inherente a los procesos de absorción, distribución, metabolismo y excreción del fármaco en cada paciente, que se traduce en variabilidad en la exposición sistémica y finalmente en el efecto terapéutico y/o tóxico observado. Por ello, la medicina personalizada en Oncología debe ser algo más que administrar el fármaco correcto al paciente en concreto sino que se debe dar un paso adelante y controlar que la dosis administrada asegura una correcta exposición.
 

La administración de la farmacoterapia personalizada ha demostrado, tanto en tumores sólidos como hematológicos, aumento en las tasas de respuestas, en el tiempo hasta la progresión, en la supervivencia global así como en la reducción la toxicidad. Además, añade valor en la toma de decisiones clínicas en situaciones como las siguientes:

-Anticipa fallos en el tratamiento por no alcanzar la exposición sistémica correcta.
-Permite recomendar aumentos de dosis de forma segura.
-Diferencia entre una buena tolerancia al tratamiento y una infradosificación.
-En casos de toxicidad tras la  quimioterapia, identifica qué fármaco origina toxicidad y permite reducir la dosis, únicamente, del agente terapéutico  que la origina, sin comprometer la eficacia del resto de fármacos.
-Detecta faltas de adherencia al tratamiento (en el caso de terapias orales).
-Detecta interacciones fármaco-fármaco y fármaco-alimento.

 
La doctora en Farmacia de la Unidad Vanesa Escudero, sostiene que «el futuro de la lucha contra el cáncer pasa por la personalización de su terapia. Para ello es necesario conocer no sólo el efecto que la quimioterapia ejerce sobre el tumor sino también el efecto que el organismo humano ejerce sobre la quimioterapia que se administra. Así, las dosis convencionalmente aceptadas de esquemas de quimioterapia que se administran en la actualidad se basan en parámetros como peso y talla. Sin embargo, el comportamiento del fármaco dentro de cada paciente puede variar desde ser tóxico hasta resultar ineficaz. Ante esta realidad asistencial, ampliamente reconocida en la literatura biomédica, el reto es identificar, tan pronto como sea posible, qué pacientes no van alcanzar la respuesta deseada al tratamiento y qué pacientes van a desarrollar efectos adversos que limiten su tratamiento farmacológico. Este hecho es fundamental para conseguir colmar las expectativas y disminuir el temor al que se enfrentan los pacientes oncológicos en tratamiento con quimioterapia, circunstancias que redundan en una mayor calidad de vida».
 

El procedimiento para la optimización del tratamiento antitumoral seguido en la Unidad de Farmacoterapia Personalizada es relativamente sencillo. Una vez el paciente recibe la primera dosis de quimioterapia, se le extraen muestras de sangre para determinar la cantidad de fármaco en sangre y la magnitud de la respuesta (terapéutica o tóxica) del paciente. Los fármacos en sangre se determinan mediante sistemas de cromatografía líquida de alta eficacia, con detectores de fluorescencia y/o ultravioleta; ICP óptico o ELISA. Por su parte, la magnitud de la respuesta del paciente requiere tanto de medidas objetivas de distintos parámetros en sangre como de valoraciones clínicas realizadas por el personal médico del centro. Estos datos permiten cuantificar las características intrínsecas del paciente en relación a su tratamiento. Así es posible determinar cómo se absorbe y se distribuye el fármaco en un determinado paciente y cómo se elimina de su organismo; cuál es la sensibilidad de ese paciente en relación al desarrollo de efectos adversos y cuál es la actividad intrínseca para ese determinado tumor€ Esta información permite definir la dosis óptima que maximiza la probabilidad de alcanzar la respuesta deseada y disminuir el riesgo de desarrollar efectos adversos.
 

La Unidad de Farmacoterapia Personalizada es pionera en España en el desarrollo y aplicación rutinaria de en la monitorización farmacoterapéutica de fármacos oncológicos, hecho que fue reconocido con la concesión del premio «Mejores Ideas de Sanidad de 2010» concedido por Diario Médico. Hoy se monitorizan más de 25 agentes antineoplásicos y su cartera de servicios aumenta anualmente con el objetivo de alcanzar una cobertura potencial de monitorización del 100%.

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