Gestualidad e imagen de los candidatos

Por sus gestos los conoceréis

Dicen los expertos que votamos a quien nos hace sentir mejor porque nos genera seguridad o esperanza

18.12.2015 | 09:53

Dicen los expertos que votamos a quien nos hace sentir mejor porque nos genera seguridad o esperanza, algo en lo que imagen y gestos son básicos. Con la ayuda de Sonia El Hakim, experta en comunicación no verbal, analizamos los de los cinco candidatos principales.

MARIANO RAJOY, CANDIDATO DEL PP A LA PRESIDENCIA

Con la experiencia a favor y la inseguridad en contra

Su fuerte es la experiencia. Sin embargo, a juicio de los expertos en comunicación, el presidente y candidato a revalidar su puesto tiene grandes carencias en otros ámbitos relacionados con su gesticulación, lo que los expertos llaman comunicación no verbal. A juicio de Sonia El Hakim, «Rajoy tiene algunas dificultades en cuanto a la comunicación porque necesita apartar mucho la mirada de su interlocutor cuando habla para concentrarse y eso puede reflejar una cierta inseguridad o timidez». La experta considera que lo normal es mirar a nuestro interlocutor un 80% del tiempo cuando escuchamos y un 60% cuando hablamos, pero el presidente lo hace mucho menos y tiende además a bajar la mirada, lo que le resta autoridad y confianza. Además, Rajoy suele inclinar el mentón hacia abajo con frecuencia, otro gesto que da la sensación de falta de seguridad e introversión. En ocasiones también muestra con claridad los nervios como ocurrió el lunes con el temblor de sus piernas o el aumento de los tics en sus ojos.

Una cuestión que suelen analizar los expertos es la sonrisa. Según un estudio de la Universidad de York de 2014, la percepción de la accesibilidad de un persona depende en gran medida de la amplitud de su sonrisa, tal como refleja El Hakim en su blog. Mariano Rajoy sonríe poco, lo que puede pasarle factura. Además utiliza poco las manos para gesticular y, cuando lo hace, parece forzado al mover una mano y luego la otra, una alternancia que, a juicio de la analista, resulta artificial y resta naturalidad al candidato.

Introvertido, serio y aparentemente inseguro, en un estudio del Centro Internacional de Gobierno y Marketing Político de la Universidad Camilo José Cela, 50 expertos en comunicación política otorgan a Rajoy, con un 4,5, la puntuación más baja con respecto al resto de candidatos en cuando a cercanía, comunicación, credibilidad, honestidad, imagen y liderazgo, aunque le dan la máxima en experiencia.


PEDRO SÁNCHEZ, CANDIDATO DEL PSOE A LA PRESIDENCIA

Gran atractivo lastrado por falta de naturalidad

Alto y guapo, Pedro Sánchez es indudablemente un hombre atractivo, algo que «en igualdad de condiciones ayuda al candidato» en palabras de Sonia El Hakim quien considera, por contra, que «tiene un estilo algo artificial. Muchas veces, cuado los vemos sin oírlo, los voz nos suena un poco acartonada, como si estuviera actuando, y esa falta de naturalidad que tiene en ocasiones le resta empatía con el electorado. A la gente nos gusta ver emociones y naturalidad». La experta en comunicación no verbal cree, sin embargo, que Sánchez gana mucho cuando se relaja y que en algunos programas de entretenimiento en televisión en los que ha participado, «se le ha visto más distendido y más cercano, lo que le beneficia porque lo humaniza. Creo que sus asesores le hacen ensayar mucho para que resulte lo más natural posible». Igualmente en el cara a cara del lunes con Rajoy, Pedro Sánchez, desde el punto de vista de la comunicación no verbal estuvo más natural que en debates anteriores y obviamente, más agresivo. La analista ha señalado que ofreció numerosas expresiones faciales de ira, como las arrugas verticales en el entrecejo, y expresiones de tristeza.

Con respecto a su sonrisa, El Hakim considera que «a veces es impostada, algo que se vio mucho en el debate a cuatro, y es que utilizaba la sonrisa para ocultar emociones negativas, y en esa ocasión abusó de ello quizá debido a los nervios». En el cara a cara con Rajoy también usó el recurso de la sonrisa fingida pero con menor frecuencia.

En el estudio de la Universidad Camilo José Cela en el que medio centenar de expertos en comunicación opinan sobre la imagen y percepción ciudadana de los principales candidatos, a Pedro Sánchez se le da una nota de 5.7. Los analistas creen que sus puntos fuertes son la imagen, al considerar que su aspecto y su lenguaje no verbal son fortalezas del candidato, y también recibe un aprobado en honestidad y credibilidad.


ALBERT RIVERA, CANDIDATO DE CIUDADANOS A LA PRESIDENCIA

Un buen comunicador que no controla los nervios

La mayoría de los analistas políticos, destacan la buena imagen de Albert Rivera y su capacidad de comunicación que ha influido notablemente en el éxito de su partido en poco tiempo. En el análisis de sus gestos, Sonia El Hakim considera que en el candidato hay una dualidad. «Por una parte tiene un estilo conquistador, gesticula mucho, hace gestos envolventes y redondos con las manos y eso le ayuda a lanzar mejor su mensaje», indica la analista, para añadir que «cuando empieza a hablar parece entrar en un momento de tensión y lo hace perfecto, es un gran comunicador al que también ayuda su juventud, su sonrisa y su mente rápida». Por otra parte, El Hakim señala que «le gusta hablar y considera que los demás no son capaces de hacerlo tan bien como él. Si pudiera le quitaría la palabra a sus propios colaboradores». Se trata además de una persona controladora, «algo que sabemos porque suele hablar dando el lado derecho de su cara».

Por contra, para la experta, en los gestos de Rivera se evidencia nerviosismo y miedo. «Si te fijas, le ves un micropicor muy llamativo en el dorso de la mano derecha y eso implica una voluntad de controlar la emoción. Se pone nervioso y se rasca la mano. Son gestos semiinconscientes que salen aunque él está entrenado para hablar en público y se nota, pero ese micropicor a veces sale, así como darse pequeños tirones de la solapa de la chaqueta o el gesto de lavarse las manos que en él es frecuente y que refleja nervios». También su característico balanceo cuando está de pie evidencia, para la experta, incomodidad, nerviosismo y miedo a no hacerlo bien o a que el otro lo haga mejor que él.

En cualquier caso, Albert Rivera sería el mejor comunicador entre los candidatos de los principales partidos, según se refleja en el estudio del Centro Internacional de Gobierno y Marketing Político de la Universidad Camilo José Cela, cuyos analistas lo puntúan con un 6,9 de nota media.


PABLO IGLESIAS, CANDIDATO DE PODEMOS A LA PRESIDENCIA

Dominante y firme, ha aprendido a utilizar la sonrisa

Pablo Iglesias está intentando sustituir su característico ceño fruncido por una sonrisa, algo que se percibe claramente en la campaña tal como destaca Sonia El Hakim. «Intenta dar un mensaje positivo de esperanza dado que se les criticó mucho por lanzar mensajes negativos y no hacer propuestas ni lanzar propuestas de futuro. Ahí se ve un cambio, se esfuerza por sonreír para resultar además más cercano, y por hablar más suave y no transmitir enfado».

Por otro lado, «siempre tiene una postura dominante, transmite seguridad y se esfuerza en no dar imagen de debilidad que para un candidato sería malo. En mi opinión, tiene bastante estudiado lo de dominar la situación». Por ejemplo, añade la experta en comunicación no verbal científica, «utiliza mucho la jerarquía horizontal, al estar de pie abre muchos las piernas y pone los brazos en arco, y sentado también abre las piernas para ocupar el máximo espacio y hacerse grande, algo que se vio muy claro cuando lo recibió el presidente Rajoy en Moncloa ». El Hakim cree que podría tratarse de un gesto natural «pero el otro día vi a Errejón con la misma postura, lo que me lleva a pensar que es algo estudiado».

Uno de los aspectos que más llama la atención de Iglesias es su aspecto. Fue muy comentada su aparición en el debate a cuatro con vaquero y camisa. Para la experta, «es evidente que por la ropa también transmitimos y los políticos necesitan manejar muy bien la primera impresión porque es determinante en la decisión de voto». En ese sentido, Iglesias, a través de su ropa y su famosa coleta se dirige a los suyos.

Para los analistas de la Universidad Camilo José Cela, Iglesias, al que puntúan con un 5.9, resalta por su capacidad de liderazgo y cercanía y, sobre todo, por su capacidad de comunicación. Los profesionales entienden que «sabe transmitir los mensajes y mantiene una comunicación verbal clara, contundente y que destaca frente a los otros candidatos».


ALBERTO GARZÓN, CANDIDATO DE UNIDAD POPULAR A LA PRESIDENCIA

Correcta gestualidad pero sin confianza en los resultados

También Alberto Garzón es un buen comunicador a juicio de la analista en comunicación no verbal Sonia El Hakim quien, con todo, cree que «en los mítines acartona un poquito el discurso y en ocasiones su ritmo recuerda a un sermón». Por contra, considera que «cuando habla en las entrevistas lo hace muy bien y tiene una gestualidad muy correcta. No abusa de los gestos, aunque en alguna ocasión ha mostrado algún gesto de incomodidad como una microdisimulación de la mano izquierda, es decir, cuando escondemos la mano, lo que casi siempre significa que escondemos nuestro yo y lo hacemos en situaciones en que estamos incómodos o tenemos timidez, algo que no sólo he visto en Garzón, sino también por ejemplo en Pedro Sánchez.

Para analizar la gestualidad del candidato, cuya desventaja en las encuestas le ha pasado factura en horas de televisión, El Hakim se ha fijado en su primer mitin de campaña tal como refleja en su blog «Sus gestos les delatan». La experta cree que en dicho mitin se evidenció que el candidato estaba leyendo y actuando y que se echaba de menos la espontaneidad y la frescura en la voz. En otro momento de su mitin, cuando Garzón aludió a la transformación de la sociedad «su lengua sale por la izquierda y se desplaza hasta el centro», un movimiento que, a juicio de la experta, está unido al deseo, el que Garzón tiene de que su proyecto triunfe. Posteriormente, sin embargo, el candidato se rasca la nariz desplazando el dedo de un lado a otro, un micropicor que en general refleja duda o mentira, es decir una diferencia entre los deseos y su expresión, lo que evidenciaría que Garzón, al menos en su primer mitin, no estaba muy convencido de que el cambio en España vaya a llegar de manos de su partido dadas sus malas espectativas en las encuestas.

Su perfil no ha sido, por otra parte, incluido en el estudio de la Universidad Camilo José Cela de medio centenar de analistas.

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