J.C.P.G.
El matrimonio que en la tarde del lunes sufrió un violento asalto en su chalé de Sax se recuperaba ayer del enorme susto sufrido, y también de los golpes recibidos, mientras este diario pudo conocer nuevos detalles del atraco. Los ladrones estuvieron vigilando durante varios días la casa de campo de las víctimas, que se halla situada en la carretera de Salinas, a un kilómetros del casco urbano de Sax. La pareja, que es de etnia gitana y reside en la vecina localidad de Elda, acudió al chalé sobre las tres de la tarde porque estaba en venta y había recibido una llamada telefónica de un hombre interesado en comprarlo. Los tres accedieron a la vivienda y una vez dentro el supuesto comprador mostró una placa policial falsa y aseguró ser un agente de la autoridad. Abrió entonces la puerta y entraron otros dos hombres y una mujer encapuchados que, al parecer, llegaron al lugar en un segundo coche. Tras reducir a las víctimas, tanto al marido que tiene 70 años como a su esposa de 65, los arrojaron al suelo y los maniataron con cuerdas para que no pudieran escapar ni avisar por teléfono. A continuación los separaron, trasladando a cada uno de ellos a una habitación donde los intimidaron física y psicológicamente, con golpes por todo el cuerpo y amenazas de que los iban a quemar vivos, para que les indicasen donde guardaban el dinero, las joyas y los objetos de valor.
La agresión surtió su efecto y la pareja les entregó los 8.000 euros en metálico que guardaban en la casa. Pero los asaltantes no se dieron por satisfechos con el botín obtenido y registraron toda la vivienda en profundidad, causando importantes destrozos en el mobiliario y llegando a arrancar, incluso, la instalación eléctrica. A continuación huyeron en sus coches dejando atados y encerrados a los dos miembros de la pareja a los que, extrañamente, envolvieron en sábanas mojadas con agua fría. Cuando el hombre logró desatarse tras recobrar la consciencia llamó por teléfono pidiendo ayuda y hasta el chalé se desplazaron rápidamente varias patrullas de la Policía Local y Guardia Civil de Sax. En un primer momento se pensó que la mujer había sido secuestrada por los ladrones porque no había rastro de ella. Pero finalmente apareció. La encontraron debajo de la cama en estado de shock. Las mismas fuentes han indicado que, antes de huir, los ladrones se llevaron el documento de identidad de un familiar de los asaltados como medida intimidatoria.