P. GUZMÁN
Con el ambiente caldeado desde el minuto cero, el pleno municipal de Elda, en su primera sesión del nuevo año, vivió ayer una situación sin precedentes, al ordenar la alcaldesa, Adela Pedrosa, el desalojo de todo el público presente en la sala, conformado mayoritariamente por policías locales -fuera de servicio- y otros trabajadores municipales, que quisieron asistir a la aprobación de los recortes que este ejercicio afectarán al área de Personal y dejar patente su malestar.
El suceso escenificó, más que nunca, la ruptura del equipo de gobierno popular con los sindicatos y trabajadores municipales. Y es que con el recorte previsto para el área de Personal como uno de los puntos "más calientes" del orden del día de la sesión, policías locales y otros trabajadores municipales abarrotaron el salón de plenos para asistir a la consumación de unas medidas que contemplan el despido de 17 trabajadores eventuales, la amortización de otras 52 plazas que ya no se llegarán a cubrir, y la supresión de las complementos de productividad de las nóminas.
El recibimiento con aplausos, que no de apoyo precisamente, que dispensaron al equipo de gobierno a su llegada al salón de plenos ya hacía presagiar que la tensión iba a estar muy presente. Y así fue, con el resultado de que en apenas media hora, y tras sucesivos avisos, Pedrosa dio orden de desalojar el salón. Al completo. Cargos de confianza incluidos y teniendo que matizar que los medios de comunicación podían permanecer en la sala. Una circunstancia que se ha dado por vez primera, por cuanto a que aunque en determinadas ocasiones se han podido realizar desalojos puntuales nunca habían afectado al público al completo, quedando el salón completamente vació a excepción de los propios concejales y los medios de comunicación.
La media hora transcurrida antes de que se materializara el desalojo dio sin embargo para mucho. En los diez primeros minutos Pedrosa ya había lanzado hasta tres avisos, interrumpiendo la sesión ante los comentarios, carraspeos y toses que surgían del fondo sur de la sala con las intervenciones de los concejales del PP en general y del edil Vicente Amat en particular.
Pedrosa pidió silencio, realizó advertencias, "lamentó" la epidemia de catarros, en alusión a las toses y carraspeos generalizados, y hasta ofreció una "solución", pidiendo a los servicios de Alcaldía que llevaran caramelos para que la gente pudiera "aclararse las gargantas". A priori una ironía que se convirtió en un dicho y hecho, ya que el personal de Alcaldía apareció con una bolsa de caramelos, que se acabaron repartiendo, creando una situación como poco marciana.
La amenaza se consuma
Al octavo -o noveno- aviso la amenaza de desalojo se consumaba. Y todos los presentes eran instados por el intendente de servicio a abandonar la sala. La alcaldesa lamentaba la decisión pero defendía su necesidad en cumplimiento de su obligación de "velar por el buen funcionamiento del pleno municipal". Mientras, los "desalojados" trasladaron su malestar al rellano, permaneciendo a las puertas del salón de plenos. Dos horas después y llegado apenas el ecuador del pleno, Pedrosa anunciaba un receso, siendo recibida a su salida por los "desalojados", que formaron un pasillo y volvieron a dedicar a cada uno de los miembros del equipo de gobierno, y muy especialmente a la propia alcaldesa y Vicente Amat, sus "aplausos".
En representación de la plantilla municipal, Antonio Mira, presidente de la Junta de Personal, hacía constar el malestar generalizado respecto a unas medidas que consideran del todo injustas, por cuanto a que les han sido impuestas "sin mediar negociación", y frente a la "ausencia de austeridad" en el seno del equipo de gobierno y sus cargos de confianza. Mira lamentaba la actitud de la alcaldesa por el desalojo de los presentes. "Puede ser que, al ser un grupo grande, se haya podido causar alguna molestia, pero no ha sido para tanto y nos hubiera gustado presenciar lo que en el pleno se dijera de los recortes que nos van a afectar a todos", apuntaba. Los trabajadores municipales, afirmó Mira, están dispuestos a seguir haciéndose oír y a "resistir". El próximo día 9 han convocado una asamblea general en la que evaluarán la situación y, a priori, podrían decidir un calendario de acciones de protesta.
La mañana les deparaba, sin embargo, un segundo desalojo, siendo "invitados" a abandonar las dependencias municipales en base a la alteración del orden antes del regreso de la Corporación al salón de plenos tras el receso. Llegados a este punto, la "protesta", con megáfono incluido, se trasladó a la plaza de la Constitución, en un empeño de seguir dejando constancia de su malestar aun fuera del Ayuntamiento.
Fobesa, Limasa y funcionarios
Lo acontencido, antes, durante y después del desalojo marcó una sesión plenaria en la que se abordaron temas de gran calado, que ya se han venido anticipando, y que se prolongó por espacio de más de cuatro horas. El equipo de gobierno popular hizo valer su mayoría absoluta para sacar adelante, con el voto en contra de la oposición en pleno, su propuesta para reducir en un 40% el servicio de limpieza viaria que presta Fobesa, con una rebaja de un millón de euros; el recorte del 50% de los servicios que presta Limasa y que se centrará en los edificios municipales que no sean colegios, mercados y bibliotecas, con una reducción del precio de 300.000 euros; y el recorte del área de Personal, que alcanza el 1,2 millones de euros en conjunto -eliminación de plazas eventuales, complementos de productividad y fondo de ayudas sociales-.
Con matices en sus exposiciones, la oposición coincidió en su rechazo global a todas estas medidas que entienden que, en cualquier caso, hubieran debido ir precedidas por una "ajuste ejemplar" en el seno del propio PP. A este respecto, Pedrosa replicó que los cargos de confianza que tiene son los necesarios y que los sueldos de los ediles, de 2.000 euros netos, "no son ni altos ni bajos -depende de con quien se comparen- , son decentes".