PÉREZ GIL
El Síndic de Greuges va a retomar la investigación de oficio que abrió en mayo de 2009 tras tener conocimiento, a través de un artículo publicado en este diario, de la queja de un invidente de Monóvar, Víctor González Giménez, que llevaba más de un año pidiendo al Ayuntamiento que instalase mecanismos sonoros en los siete semáforos de la localidad.
En aquel momento la oficina del Defensor del Pueblo de la Comunidad Valenciana requirió al equipo de gobierno de Monóvar, del que forman parte PP, Bloc y Gimv, para que, en el plazo de dos semanas, informara acerca de las medidas que se estaban adoptando o estaba previsto adoptar para subsanar tal carencia. El Síndic, José Cholbi, aprovechó la ocasión para recordar el contenido de la Ley 1/1998, de 5 de mayo, de la Generalitat Valenciana sobre accesibilidad y supresión de barreras arquitectónicas, urbanísticas y de la comunicación. Una normativa que, entre otras cosas, obliga a instalar dispositivos acústicos en todos los semáforos.
Tres meses después el alcalde se comprometía a atender la petición del vendedor de la Once asegurando, por escrito, que el problema estaría resuelto a principios de 2010. Sin embargo, Víctor González volvió a denunciar ayer que nada se ha hecho por el momento a pesar de que desde el equipo de gobierno se ha asegurado que la partida, de unos 12.000 euros, ya está consignada en el Presupuesto Municipal de este ejercicio. "Lo que han hecho es un absoluto incumplimiento", repetía ayer el afectado sin saber que dos horas después la oficina del Síndic anunciaba que volverá a retomar la queja y a pedir al Consistorio que cumpla su compromiso.