Antti Koivisto. Profesor finlandés afincado en España.
J. M. GRAU
Profesor de inglés y francés, Koivisto maneja también con soltura el castellano. Trabajó dos años como docente en Valencia y actualmente imparte clases en Fuengirola. Ayer apuntó que la excesiva burocratización y las diferencias entre las distintas administraciones impiden en España atender con rapidez y medios a los alumnos que precisan de una mayor atención en el aula.
¿Qué destacaría del sistema educativo de su país en comparación con el que está vigente en España?
Los puntos fuertes del sistema educativo finlandés son la cooperación entre la familia, la escuela y las autoridades. Cuando los niños tienen problemas de estudio se atiende a esos problemas en cooperación entre todos. No tenemos que depender de comunidades autónomas y eso implica uniformidad en la enseñanza: el Estado dicta lo que hay que estudiar. Además, los alumnos no pagan nada por ir al colegio y se les suministra todo el material y tienen gratis el comedor. Por eso tal vez hay muy pocas escuelas privadas. En el instituto y en la universidad sólo pagan los libros y cuando te independizas para estudiar recibes una ayuda de 450 euros. También tenemos un alto nivel de profesorado. No hay oposiciones pero hay distintas pruebas para entrar y ser profesor. Además, allí también está muy valorada la profesión de docente.
¿Qué inconvenientes ve usted a la educación en nuestro país?
Si un alumno necesita clases de apoyo o una atención especial se solicita al director del colegio o incluso al Ayuntamiento. No es mucho dinero y es un trámite muy rápido. En cambio aquí todo es muy lento por los trámites burocráticos. Desde Elche se tiene que solicitar a Valencia y se tarda mucho en responder. Nosotros tenemos más recursos y más a mano. Allí la educación depende casi directamente de los ayuntamientos y más del 70% de los gastos los sufraga el Estado.
¿Cómo responden ante el fracaso escolar?
Si no se dispone de recursos rápidamente para apoyar al alumno, el problema se agrava. Allí el sistema de actuación es diferente. Los profesores tienen la obligación de actuar si ven cualquier problema, tanto en el niño como en los progenitores. Además, la ley está clara para todos. En España la ley dice lo mismo, pero se aplica y se interpreta de distinto modo en cada zona en función de los medios que haya.
¿Se podría aplicar en España el sistema educativo finés?
No se puden comparar los sistemas educativos sin comparar las culturas. Allí la educación se basa mucho en la confianza, en el respeto a la propiedad común. Creo que sin cambiar la mentalidad de la gente, no se puede cambiar el sistema educativo.
Aquí un dirigente político rechazó poner ordenadores en las aulas porque causan miopía...
Me parece una chorrada. De todos modos los alumnos en casa van a estar delante de la pantalla. Es la vida de hoy en día y es importante enseñar a los niños a utilizar correctamente el ordenador.