ENTREVISTA A JAVIER SATORRES. DIRECTOR MÉDICO DEL HOSPITAL DEL VINALOPÓ
M. J. MORA
- La expectación por la apertura del nuevo hospital es máxima en Elche y en sus ciudadanos. ¿Qué va a suponer en la práctica la puesta en marcha de esta nueva infraestructura sanitaria tan demandada, reclamada y ansiada?
Significa la creación de un nuevo departamento sanitario y la aportación de nuevos recursos, de infraestructura, de tecnología... Por poner un ejemplo evidente, los ciudadanos dispondrán de 200 camas más y tendrán acceso a una tecnología importante de la que en estos momentos se carece en el actual hospital, como el PET-TAC (una técnica de diagnóstico por imagen cuya principal indicación es el estudio de enfermedades oncológicas). También habrá muchos más profesionales médicos y de enfermería a su disposición y eso, sin duda, redundará en beneficio de la ciudad, y no sólo desde el punto de vista sanitario.
- ¿Qué diferencia va a notar el ciudadano que reciba asistencia médica en este nuevo hospital respecto a la que se le da ahora mismo en el actual centro hospitalario?
El hospital del Vinalopó tiene unos accesos magníficos, está bien comunicado, tiene muchos aparcamientos, las habitaciones son individuales y va a contar con un importante servicio de hostelería. Estas cuestiones son muy valoradas por los pacientes, porque el enfermo da por supuesto que el nivel profesional del personal de un centro hospitalario es el adecuado y eso deja de ser un mérito porque se da por supuesto. Por ello, el paciente tiende a valorar mucho el trato humano que recibe y la confortabilidad de las instalaciones y aquí va a poder disfrutar de todo ello.
- ¿El hecho de que el nuevo hospital vaya a ser gestionado por una empresa privada equivaldrá a tratar al enfermo como un cliente susceptible de rentabilidad económica y a perder calidad asistencial?
Esto no es una guerra entre la sanidad pública y la privada. La ventaja que ofrece la gestión privada es que es más ágil, más dinámica, más rápida en adaptarse a los cambios tecnológicos. Este tipo de gestión tiene en cuenta al paciente como enfermo, para tratar de solucionar sus dolencias de la mejor manera posible como ocurre en todos y cada uno de los hospitales públicos, privados o concertados. Pero en este tipo de centros también se trata al usuario como a un cliente que va a exigir un nivel de calidad determinado y que no se conforma, por poner un ejemplo, con tener que permanecer determinados tiempos en lista de espera. En un entorno de gestión privada se obliga a conseguir unos estándares de calidad más exigentes que en el sistema público. En un hospital de gestión privada la sanidad es gratuita y universal, pero se imprime un estilo distinto, siempre con la vista puesta en conseguir los mismos resultados para el paciente desde el punto de vista médico, sobre todo porque en este país el 100% de los profesionales tienen la misma formación, trabajen donde trabajen. La gestión puede ayudar a agilizar los procesos para que se haga todo más rápido y para que haya más posibilidades de formación y promoción para los profesionales. Lo importante para el paciente es que se le trate con agilidad y que no tenga que esperar sin razón, porque un enfermo debe estar en el hospital cuando no pueda estar en su casa atendiendo a su situación, pero no esperando a que se le practique una prueba. La estancia hay que gestionarla en función de la situación médica del paciente.
- ¿Eso significa que aquí no habrá listas de espera?
Ésa es una afirmación muy rotunda. Lo importante es que se haga el diagnóstico y el estudio de los pacientes en un tiempo razonable y con los estándares de calidad adecuados. En este país la revolución pendiente es la medicina ambulatoria. Hay que quitar pasos intermedios y hay que permitir que las especialidades médicas no troncales sean más accesibles a todos los profesionales del sistema. Una lista de espera razonable es aquella que un paciente puede asumir teniendo un trabajo y una familia.
- Doscientas camas, atendiendo a la situación del hospital actual, parecen pocas para 150.000 habitantes...
Eso depende de cómo se gestionen esas camas. Con servicios potentes de diagnóstico que permitan una asistencia ágil y de calidad se puede tener una gran rotación de camas. Si el proceso es lento y los métodos de diagnóstico no son rápidos, da igual que tengas mil camas porque siempre serán insuficientes. Ahora los hospitales no se miden en función del factor cama como antaño, sino de la tecnología y de los profesionales con los que cuenta. Por eso, en este hospital vamos a tener la última tecnología, un arco vascular, resonancia o PET-TAC y vamos a aplicar una gestión ágil para que todo eso redunde en beneficio de la salud de los pacientes y en el menor tiempo posible.
- ¿Se corre el riesgo de duplicar servicios y esfuerzos en los dos hospitales que van a convivir en la ciudad?
Cada hospital necesita tener los servicios básicos y, por eso, es impensable que, por ejemplo, nosotros carezcamos de Oncología o de Cardiología. Otra cosa es la tecnología, porque no se puede tener de todo en todos los hospitales y en ese sentido deberemos ser complementarios y trabajar de forma conjunta. Nuestra intención no es competir con el actual hospital. Además, el Hospital General de Elche va a ser referencia en muchas unidades para el sur de la provincia con servicios únicos de los que nosotros vamos a carecer, como Neurocirugía, y, además, cuenta con unos profesionales excelentes.
- ¿Qué planes tienen para los centros de salud que se adscriben a su departamento y que están sobresaturados?
La Primaria y la Especializada deben ir de la mano y, si el nivel de calidad de los centros de salud no funciona, la atención especializada cojea. Hay que estudiar la situación y, si hay que aumentar el personal o el espacio, se hará. Una de las cosas que tenemos previstas es aportar medios de diagnóstico básicos y tecnología a los centros de salud y, por eso, tendrán radiología simple o analíticas para acortar los tiempos y que los facultativos puedan hacer sus diagnósticos de la manera más rápida y eficaz posible. Además, pretendemos facilitar al médico de familia, un profesional tan formado como cualquier especialista, la petición de las pruebas que considere necesarias sin tener que emplear pasos intermedios.
- ¿El nuevo hospital abrirá todos los servicios a la vez o se hará de forma escalonada?
Se está barajando cómo hacerlo, pero hay que coordinarlo con el Hospital General de Elche para que todo se haga de modo ordenado y salga bien. La puesta en marcha del hospital está suponiendo mucho trabajo, pero es una experiencia enriquecedora de gente que aporta cosas. Es un auténtico reto.