V. L. D.
Una decena de afectados por el cierre de la clínica Dental Line se manifestaron ayer en la puerta de la empresa, situada en la plaça de Baix, para hacer pública su situación y buscar la unidad de los damnificados para acudir juntos a los juzgados. La clínica cerró sus puertas en septiembre y, según los afectados, se quedaron con su dinero sin haber finalizado los tratamientos a los que estaban siendo sometidos.
La mayoría de los pacientes, que ha denunciado los hechos en las asociaciones de defensa del consumidor, tuvieron que solicitar préstamos que "ahora estamos pagando en nuestros bancos, donde tuvimos que pedir créditos por lo complicado de los tratamientos", expone Manoli Cortés, una de las afectadas que tuvo que pedir 5.000 euros "y todavía no me han puesto las muelas". A Pedro Martínez le sucedió algo parecido. Ha tenido que pagar un aparato que no le han dado y, "claro, ya he tenido que ponerme en manos de otro dentista".
Cuando en septiembre cerraron la clínica de Elche, "nos mandaron a Alicante, luego a Molina de Segura y finalmente a Cartagena, pero nunca nos han solucionado nada", explica María Martín. Los afectados dicen haber visto en internet que son más de 1.500 personas las que se encuentran en su misma situación, y quieren unirse para llevar el caso a los tribunales. Una de la afectadas ya ha presentado denuncia en el juzgado. Dolores Martínez dice que "he invertido más de 6.000 euros en un tratamiento que tendré que pagar durante cuatro años más y los dientes se me caen cuando como. Tengo la boca hecha polvo y un préstamo que me ahoga, no hay derecho".