JULIÁN PALOMAR
Per als Illicitans més grans. Benvinguts". Así rezaba la pancarta con la que fueron recibidos ayer en el aeropuerto de El Altet los montañeros Juan Agulló, José Antonio Alejo, Francis Marcos, Jaime Antón, José Antonio Tarí y José Luis Trasobares. Familiares y amigos tributaron un caluroso y emotivo recibimiento a los héroes de una aventura que terminó con el éxito de haber coronado la sexta montaña más alta del mundo, el Cho Oyu, de 8.201 metros, sin oxígeno.
Anteriormente, y como aclimatación, la expedición ilicitana también logró hollar el pico Stok Kangri, de 6.155 metros. Los aplausos y el grito de "¡Campeones, campeones, oé, oé, oé!" dieron paso a unos primeros instantes donde las emociones se dispararon hasta alcanzar un nivel muy alto.
El esfuerzo realizado hasta la extenuación durante los dos últimos meses y el reencuentro con los seres queridos provocó que las lágrimas afloran en el sexteto de alpinistas y que el termómetro que mide la sensibilidad de las personas estuviera muy cerca de alcanzar el grado máximo. Era la explosión lógica después de días y días luchando contra lo imposible. En sus cuerpos se apreciaba el desgaste que supone la lucha contra la montaña, allá donde los dioses sólo reciben a los más grandes. La magnificencia de esas gigantes montañas vistas de cerca es indescriptible y cuando a la fuerza del viento, del sol y de la helada se añade el enrarecimiento del aire, el escalador elegido sabe que se encuentra en el límite del mundo.
"Ha sido muy duro", señalaba Juan Agulló antes de reconocer que "venimos muertos, pero pensando ya en el próximo desafío". No hay que olvidar que la ascensión del Cho Oyu sólo ha sido la prueba de fuego y el salto hacia el verdadero reto de este proyecto, el Everest, que con sus 8.848 metros, les está esperando.
"Estamos preparados para ese reto, pero necesitamos más apoyos institucionales para afrontarlo, no sólo el del Ayuntamiento de Elche", insiste Agulló. El montañero siempre vive pendiente de un reto haciendo bueno el proverbio Zen que dice que "cuando llegues a la cima de la montaña, sigue subiendo".