REPORTAJE. ROMERÍA
MAR ALBEROLA
La pedanía ilicitana de Torrellano vivió ayer un día de fiesta, especialmente lo vivieron los feligreses que conmemoraron el 60 aniversario de la creación de la parroquia como entidad, no del templo que vendría unos años después. Aunque la efeméride es el 10 de octubre, las autoridades eclesiásticas acordaron celebrar ayer el aniversario.
Y fue una celebración muy emotiva porque la patrona, la Virgen de la Inmaculada, salió en procesión pero estuvo, como algo excepcional, arropada por los patronos de las otras pedanías que componen la parroquia: San Pedro, de Torrellano Bajo y parte de Maitino; Santa Bárbara, de Saladas-Juvalcoy; y Santa Anta, de la pedanía de Santa Ana. Pero, además, la jornada contó con un broche de oro, la patrona de Elche, la Virgen de la Asunción, también estuvo presente, algo poco habitual, ya que sólo sale en peregrinación por las parroquias del municipio cada diez años y éste no tocaba.
Así, minutos después de las once de la mañana y al son del himno español, la Purísima salía de la iglesia de Torrellano portada por sus costaleros en un trono adornado para la ocasión con flores en tonos azules y blancos e iniciaba una procesión por la calle que lleva su nombre. En las confluencias de las vías Jaime Moya Sempere y Mangrana, la imagen de la Inmaculada vivió uno de los momentos más emotivos, el encuentro con el resto de patronos y la Virgen de la Asunción. A continuación, las cinco imágenes emprendieron el camino de regreso a la parroquia donde se llevó a cabo una misa concelebrada y presidida por el obispo de la diócesis de Orihuela-Alicante, Rafael Palmero, que no quiso perderse este acto.
Una jornada que contó con la participación de numerosos vecinos de las pedanías que forman la parroquia de Torrellano y en la que también hubo un especial recuerdo para los párrocos que han pasado por esta iglesia.