N. IGLESIAS
Combatir la violencia escolar y el consumo de drogas entre los menores. Estas son las premisas con las que la Policía Local de Elche ha activado esta misma semana el servicio de vigilancia en los diferentes institutos de la localidad. La labor de los agentes, desplegada por oficiales de la unidad de Policía de Barrio y del servicio del 092, se centra en el establecimiento de controles durante los horarios de entrada y salida a las dependencias educativas, así como las horas de descanso entre las diferentes clases.
El operativo de vigilancia pretende reforzar la protección de los jóvenes en temas como las novatadas. Una práctica propia de los primeros meses del curso y que, "con el paso de los años, se ha hecho hueco entre estudiantes cada vez más jóvenes", registrándose fuera de las instalaciones escolares. Actuaciones que, en la mayoría de los casos, buscan poner en ridículo a los chavales "acorralándoles o pintándoles la cara", según precisaron fuentes policiales.
La presencia policial en las inmediaciones de los centros busca, de igual manera, disuadir en sus intenciones, tanto a aquellas personas que se acercan a los colegios para distribuir droga -erradicando así la venta al menudeo en estos puntos-, como el propio consumo por parte de los adolescentes.
Estas tareas cuentan, además, con la colaboración de los efectivos de la Policía Nacional. Un trabajo conjunto dirigido a evitar las reyertas y los robos en los alrededores de los institutos o las ausencias injustificadas, identificando a aquellos menores localizados fuera de las aulas en horario de clase.
El objetivo de este amplio dispositivo es poner fin a situaciones como la registrada hace tan sólo unos meses en un centro educativo, en este caso en el municipio de Crevillent, en el que un chico menor de edad fue víctima de un atraco a punta de navaja por parte de otro joven, con el objetivo de sustraerle un teléfono móvil.
De igual manera, los agentes de la Policía Local perfilan ya la puesta en marcha del plan de actuación contra el consumo de alcohol por parte de los menores. Un operativo que comprende la supervisión de aquellos establecimientos abiertos veinticuatro horas, "para que no dispensen bebidas en la franja nocturna", además de la labor realizada en puntos de la ciudad donde la gente se reúne para beber, como la ladera del río Vinalopó. Este plan incluye también la "vigilancia de las sesiones "light" de las discotecas, comprobando que no se vende alcohol, ni tabaco a los adolescentes", precisaron fuentes de la Policía Local.