REPORTAJE. CONVOCATORIA DE SEPTIEMBRE
A. EGEA
Apocos días para el comienzo de los exámenes de septiembre, los estudiantes abarrotan las diferentes salas de estudio de la ciudad acompañados de montañas y montañas de apuntes que les ayudarán a superar los diferentes retos que se les planteen sobre el papel.
La Universidad Miguel Hernández ofrece, además de la biblioteca y las salas de estudio, dos aulas abiertas las 24 horas del día para que los alumnos repasen las materias. Una de ellas en el edificio de La Galia y la otra en Atzavares. Pese a esta oferta, la UMH no consigue satisfacer las necesidades de los estudiantes. "Las salas se llenan rápidamente y es muy difícil encontrar sillas libres. Además, algunos alumnos dejan sus apuntes encima de las mesas a mediodía para tener el sitio guardado después de comer", explica una alumna de Relaciones Laborales.
Igualmente, las aulas 24 horas tampoco son del agrado de varios estudiantes. Según un alumno de Periodismo, "son aulas donde se imparte clase normal y los asientos son bastante incómodos y hacen mucho ruido, lo que dificulta la concentración. Se deberían construir más salas dedicadas únicamente al estudio, porque, además, la biblioteca de la universidad cierra por la tarde en el mes de agosto".
Por otro lado, las diferentes bibliotecas municipales de la ciudad también se llenan de estudiantes que acuden a hincar los codos. Según el encargado de la biblioteca Aurelià Ibarra, "en la época de septiembre la sala no se llena como en febrero o junio, aunque si viene bastante gente entre las 10 y las 11 de la mañana".
A pesar de ello, estos espacios tampoco abren por la tarde, algo que los alumnos consideran perjudicial. "Muchos venimos aquí porque en casa hay jaleo y no podemos concentrarnos y la universidad nos queda lejos", asegura una estudiante de tercero de Psicología, quien añade que "no se entiende este horario cuando tenemos los exámenes de septiembre a la vuelta de la esquina".