REPORTAJE. INMIGRACIÓN
V. LÓPEZ DELTELL
Llegaron a la ciudad soñando con una vida que ahora tienen. Y lo hicieron desde una tierra a muchos miles de kilómetros: Nigeria, y con un color de piel que al principio les provocó el rechazo. Pero también encontraron a mucha gente buena. "Un ilicitano nos dejó vivir seis meses en su casa", recuerda Peter Osayi, que ahora trabaja como camionero y es uno de los miembros de la Asociación de Nigerianos de Elche.
Calculan que ya son unos 1.500 nigerianos en Elche. De hecho, en la ciudad ya tienen tres iglesias, dos en Carrús y una en el Sector V, a las que los fines de semana acude, a cada una, un centenar de personas. Y cerca de 300 ya están asociados en una organización que busca facilitar la integración y ayudar económicamente a los que, desde África, les recuerdan y admiran.
El Centro de Congresos de Elche acogía ayer la celebración de sus primeras jornadas de integración. "Queremos dar a conocer entre los ilicitanos nuestra cultura y apoyar a los recién llegados desde nuestro país o desde otros", asegura Gerorge Uwagboe, secretario social de la asociación. "Nosotros tenemos mucho que agradecer a Elche y a los ilicitanos, sus prestaciones y ayuda", apunta Richy Isobomuwa, portavoz de la entidad.
En la jornada cultural, la Asociación de Nigerianos de Elche contó con la presencia de su embajador en España, Obed Wadzani, quien agradeció la acogida brindada por los ilicitanos e invitó a los empresarios a conocer su país y las posibilidades de negocio existentes, sobre todo en materia de energía y telecomunicaciones. "Actualmente siete ilicitanos tienen sus empresas de construcción y de calzado en Nigeria", asegura Isobomuwa, quien recuerda que "allí la gente tiene carencias esenciales para vivir. Una persona puede morir por un dolor de cabeza al no tener dinero para pagar al médico". Uno de los principales objetivos de la asociación es ayudar a los suyos. "Nosotros, cuando conocemos una necesidad urgente, recogemos dinero y lo enviamos para ayuda sanitaria a los que en nuestro país lo están pasando mal", explica Uwagboe.
Uno de los principales problemas con los que se encuentran estos inmigrantes es la facilidad con la que se generaliza sobre ellos cuando alguno comete un delito. "Somos los primeros que queremos guiar a nuestros compatriotas a cumplir las normas españolas. Por eso, pedimos a la Policía que nos llame cuando haya problemas", indica Uwagboe, quien asegura que "en todos los pueblos y en todas las razas hay gente buena y gente mala".
El acto de ayer, en el que intervino la presidenta de Elche Acoge, Rita Mari Coves, sirvió para dar a conocer un proyecto de integración muy humano, formado por personas que apuestan por una convivencia cercana desde una asociación que actualmente busca su sede y que atiende en los teléfonos 628 000 487 ó 669 138 252.