REDACCIÓN
La entrada en la península de una masa de aire polar procedente de Islandia provocará que la provincia pase del bochorno de los últimos días a un fin de semana otoñal con descensos térmicos de hasta siete grados en las mínimas nocturnas, según avanzó ayer el Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante. Se esperan mínimas de 16 grados en la costa cuando en la madrugada de ayer viernes el mercurio no bajó de los 23 grados. Ayer la Comunidad Valenciana registró ya un descenso de las temperaturas de entre cinco y seis grados.
Por otro lado, desde que acabó el mes de agosto se está produciendo un rápido descenso de la temperatura del agua del mar que en agosto llegó a alcanzar los 28 grados. Una situación que, de momento, disminuye el riesgo de que se produzca una situación de gota fría. "No obstante es difícil predecir estas situaciones de inestabilidad y, por ejemplo, el año pasado el mar no estaba muy caliente y se produjeron las trombas de la Marina Alta", subrayó Jorge Olcina.