M. ALARCÓN
Lejos de cerrarse la investigación abierta por la muerte de un joven ciudadano nigeriano de 23 años mientras era deportado en un avión que cubría el trayecto entre Barajas y Lagos, lo que motivó su aterrizaje de emergencia en El Altet, la jueza que dirige las investigaciones ha solicitado recientemente más pruebas ampliatorias que se añaden a las ya reclamadas por la acusación particular, que representa a la familia del fallecido.
Durante las próximas semanas está previsto una nueva comparecencia del capitán de la aeronave para ampliar diversos aspectos de su declaración en relación con los horarios de subida del pasaje y despegue, según ha podido saber este periódico. Igualmente, se ha solicitado a los dos forenses que realizaron la autopsia un segundo informe ampliatorio sobre cuestiones que no han trascendido. Como ya publicó este periódico, la causa de la muerte fue una parada cardiorespiratoria provocada por una asfixia, ya que se le colocó un esparadrapo sobre la boca para que no gritara.
Además, el juzgado está pendiente de que la Dirección General de la Policía facilite la relación de policías que el 9 de junio de 2007, el día que ocurrieron los hechos, participaron tanto en el traslado del nigeriano hasta el avión como los que ayudaron a subirlo a la aeronave pues se resistía a la deportación acordada días antes por un juzgado.