J. P.
La Comunidad de Regantes de Carrizales va a colocar seis rampas en el tramo asfaltado del azarbe de la Cebada para facilitar la salida de los polluelos que caen al agua durante la época de nidificación. La iniciativa pretende acabar con la mortandad de peces y reptiles. La obra se financia a través de la subvención anual de la Conselleria de Medio Ambiente que asciende a 210.000 euros.
El azarbe de la Cebada fue recubierto de cemento hace unos 40 años por el Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA) en un tramo de 10 kilómetros de longitud que pasa por los parques naturales de El Hondo y las Salinas de Santa Pola.
La caída de polluelos a su interior es habitual durante los periodos de nidificación. Salvo que las crías puedan llegar al tramo donde acaba la cubierta de cemento y pueden salir por sus propios medios, la muerte es segura.
El presidente de la comunidad de regantes, Manuel Esclapez, explicó que durante esa época es frecuente ver a personal de la conselleria y a voluntarios junto al azarbe para tratar de salvar a los polluelos. Algunos reptiles también caen en una trampa mortal al no poder superar los dos metros y medio de altura de la paredes verticales de los laterales del azarbe.
Las rampas se plantean como una puerta de salida para aves y reptiles. Se van a habilitar seis, tres en el tramo del azarbe que pasa por el parque natural de El Hondo y los otros tres en las Salinas. Los trabajos comenzaron ayer con el derribo de la pared de cemento en cada uno de estos lugares. La intervención concluirá en 15 días.
Esclapez explicó que las obras se inscriben dentro de las actuaciones subvencionadas para este año por la Conselleria de Medio Ambiente y que incluyen el mantenimiento de los 100 kilómetros de azarbes declarados de interés ecológico que están sin cemento, la investigación sobre nuevos cultivos, la captación de recursos o la creación de rutas de turismo.