M. J. SANMARTÍN
Todos lo volverían a hacer. Los santapoleros, los alicantinos, los peruanos y los senegaleses que componen la tripulación del pesquero de Santa Pola "Clot de l'Illot" coincidían en afirmar ayer tras su llegada a Santa Pola que volverían a coger a los 49 inmigrantes somalíes a los que rescataron pese a los tensos momentos vividos cuando éstos se amotinaron al no querer desembarcar en el puerto de Trípoli.
El "Clot de l'Illot" llegó al puerto de Santa Pola en la madrugada de ayer, sobre las 4.30 horas. Allí les esperaba el armador del pesquero, José Ruso, y su mujer, Cecilia Vidal. Ambos son los padres del patrón de la embarcación, Héctor Ruso, que también se vio arropado por su hermano y varios amigos.
El joven, de 20 años, confesaba, tras pisar tierra firme, que no veía el momento "de dar la vuelta al muelle y entrar a puerto. En otros viajes también tenía ganas de volver después de estar cuarenta días en el mar, pero en éste mucho más por todo lo que ha pasado".
El patrón y el resto de la tripulación vivieron los momentos más difíciles cuando recibieron el aviso de que podían entrar en Libia y los inmigrantes descubrieron cuál era el rumbo. "Mi mayor preocupación era que se rebelaran antes de llegar a puerto", relató Hector Ruso, que explicó que otro mal rato fue cuando hubieron de desembarcar en el puerto de Trípoli ya que los inmigrantes les decían "si queréis vivir bajaros del barco. Vamos a prenderle fuego. Pensaba que el pesquero se iba al garete aunque la Policía libia trataba de tranquilizarnos a todos", relató. Pese a todo afirma que "lo volvería a hacer, aunque poniendo más precauciones. Tienes que recogerles porque hay que estar allí. Ves a los críos y a las mujeres en la patera y se te rompe el alma. En este caso, se tiraron al agua llorando y tuve que recogerles".
Por otro lado, el otro patrón del barco, Salvador Badiola, señaló que se trató de "una experiencia muy impactante porque verte a tantas personas en una zódiac de ocho metros pinchada y a punto de morirse impresiona. El subirles a bordo fue una alegría para todos porque estábamos haciendo un bien. Al final, nos impactó la rebelión que hubo a bordo pero después todo salió bien, y estamos aquí todos que es lo que importa. Y si pasa otra vez haríamos lo mismo, como lo haría cualquiera".
Abdulai y Alberto son dos senegaleses que forman parte de la tripulación. Ellos también salieron de su país en busca de una vida mejor y lamentan que la gente tenga que llegar a estos extremos mientras enseñan fotografías captadas con sus cámaras en las que se puede ver el estado en el que se encontraban los inmigrantes cuando les encontraron. "Los países africanos tendrían que hacer algo", coinciden. Reconocen que en Senegal es menos frecuente, "pero a veces también salen así, aunque en otros países es peor porque además hay guerra. Fue muy triste verlos así. Nosotros hemos tenido la oportunidad de salir de una mejor manera", expresaron.
El cocinero, Juan Lobatón, es de Perú, destacó la dificultad de dar de comer a 49 personas "más los once de la tripulación", apuntó. "Me las apañaba como podía. Hacía sopa, algo de segundo, pero a ellos no se le podía dar cualquier cosa porque tenían el estómago lleno de sal porque incluso habían bebido agua del mar", recordó.
VACACIONES
Quince días de descanso antes de volver a faenar
La tripulación del "Clot de l'Illot" durmió unas horas tras llegar de madrugada pero ayer por la mañana ya se encontraba trabajando en el barco de nuevo. Debían descargar las capturas, limpiar el barco y llevarlo al varadero, donde pasará la revisión.
El armador del pesquero señaló que la campaña de la quisquilla iba bien hasta encontrar a los náufragos en el mar pero, a partir de entonces, a los días que perdieron se une que, pese que los pescadores trataban de recuperar el tiempo perdido, tampoco les fue muy bien y acabaron de alargar su viaje un día más de lo que tenían previsto.
Tras terminar de dejar el barco listo la tripulación contará con unas dos semanas de vacaciones en Santa Pola. Posteriormente, la embarcación volverá a zarpar hacia la misma zona. Héctor Ruso, que se estrenó como patrón en este viaje accidentado señaló ayer que la próxima vez será una campaña de más tiempo ya que en esta ocasión han estado cuarenta días mientras que normalmente están dos meses "y veinte días más se notan".