J. P.
Los trabajadores de Riegos de Levante extraen cada día centenares de aves muertas de los embalses de El Hondo. La incineración es el medio utilizado desde el primer día para eliminar los restos, aunque no fue hasta el miércoles en que se dio órdenes para discriminar las especies.
Desde entonces, se han encontrado muertas 12 malvasías cabeciblancas y dos cercetas pardillas, ambas especies en peligro de extinción. En la jornada de ayer de detectó un aumento de gaviotas.
Los regantes hacen responsable de este brote a la orden de la Conselleria de Medio Ambiente que, con la finalidad de proteger las especies en peligro de extinción que viven en el paraje, impide tanto introducir como sacar agua durante muchos meses del año. Como consecuencia, la comunidad de regantes no ha podido desecar los embalses como medida preventiva.
Su portavoz, Ángel Urbina, se manifestó de forma contundente a la hora de enjuiciar al autor de la citada normativa. "Cuando llovía, teníamos que dejar escapar el agua. Ahora no podemos regar y, encima, los patos protegidos se han muerto. El que ha dado la orden no tiene ni idea de lo que es El Hondo". Lamentó además no haber recibido ninguna llamada de partidos políticos u organizaciones ecologistas.