ELISA G. BROTONS
El de los cincuenta años ininterrumpidos como cantor del Misteri d'Elx es un aniversario importante, y así lo percibe su protagonista. En 1958, con once años de edad, Francisco María García Linares comenzó a cantar en La Festa, y no ha fallado un solo año desde entonces. Su abuelo representó al Ángel y tuvo dos hijas. García Linares asegura que toda la familia esperaba a que naciera un varón para iniciarlo en el Misteri.
Desde que comenzó representando el papel de María Mayor siempre ha asumido puestos de responsabilidad: otros ejemplos de los primeros años son el Araceli y la Coronación. De esos puestos pasó a la Antigua Capilla y, cuando llegó a la adolescencia, el mestre de Capella Pascual Tormo le incorporó a la cuerda de las voces graves y le trasladó a la Judiada. Con Joaquín Oncina, pasó al Apostolado, y de ahí al cuarteto y a los tercetos (compuestos por un tenor, un barítono y un bajo). En estos últimos se incluye el Ternari y el papel de Santiago el Mayor, que Francisco García Linares viene representando durante los últimos treinta años, combinando con Santo Tomás.
Por si fuese poco, también hay mucha dedicación entre bambalinas: fue delegado de cantores durante 23 años, desde 1974 y hasta que la Capella le eligió para formar parte del Patronato de La Festa en 1996. Él mismo apunta que "mi paso por el Misteri es completo, he tocado todos los palos durante 50 años, y siempre con papeles destacados".
A raíz de toda esa implicación, es un experto. Apunta que, a pesar de que La Festa sigue siendo la misma, se han introducido algunos cambios estéticos para facilitar la comprensión. Por ejemplo, "el Araceli bajaba hasta el foso y cogía el alma de la Virgen. Ahora es un ángel el que se la entrega". Además, siempre respetando que la representación es la misma, "cada mestre de Capella ha ido dejando su estilo".
La preparación de la voz a lo largo del año, dice, se sigue llevando con la misma ilusión. "Desde que Antonio Berenguer fue mestre, seguimos un ciclo estable de conciertos al año, que ayudan a mantener la voz siempre a punto: los villancicos de Navidad y la música sacra de Semana Santa". La dedicación es total, pues, además, les invitan a conciertos (en septiembre de este año acudirán a Zaragoza), y no hay que olvidar las representaciones extraordinarias de otoño.
Se trata de un compromiso constante más difícil de asumir para los niños. "Es una maravilla que los padres lleven a sus hijos a la Escolanía y, de ahí, a cantar a La Festa. Los jóvenes tienen ilusión por formar parte de la máxima tradición de la ciudad, y son la base, la cantera, pero son sus padres quienes tienen que llevarles, y evitar que coman helados en verano".
A pesar de reflexionar sobre lo importantes que son las nuevas generaciones, no va con Francisco García Linares hablar de retirada: "Tengo claro que alguna vez hay que finalizar, pero mientras te encuentres bien y tu voz esté perfectamente no hay necesidad de pensar en ello".