El vecino de La Hoya de 60 años cuyo cadáver apareció flotando en una balsa de riego de la partida de Algorós murió al recibir un fuerte golpe en la cabeza, con toda probabilidad, al saltar la valla metálica y perder el equilibrio, según la reconstrucción de los hechos que ha realizado la Policía. El cuerpo, finalmente, cayó rodando al agua. El juzgado autorizó ayer que los restos mortales sean incinerados a petición de la familia. La autopsia reveló que el hombre falleció a consecuencia del traumatismo y no ahogado pues no tenía agua en los pulmones. La familia había denunciado el sábado su desaparición, según la Policía.