J. P.
Mostrar cómo era la vida para el habitante de La Alcudia en los tres periodos más importantes del antiguo asentamiento de Elche a partir de las 200 mejores piezas localizadas en las excavaciones realizadas en el yacimiento es el objetivo del nuevo centro de interpretación. La instalación se inaugurará el próximo día 16 y, a falta de la original, contará con una reproducción de la Dama de Elche recientemente adquirida al Museo del Louvre y esculpida por Ignacio Pinazo. La actuación se ha completado con la restauración y reconstrucción de un tramo de la muralla romana.
"Vamos a intentar explicar la historia de La Alcudia a través de un diálogo entre los materiales arqueológicos y los visitantes", comenta la arqueóloga, Mercedes Tendero. "Hemos rehusado utilizar la cronología como hilo conductor en favor de un discurso temático", apunta.
"Hemos llegado a la conclusión -añade- de que lo que hace que los dos museos de La Alcudia sean distintos a cualquier otro del mundo es nuestra cerámica ibera pintada en estilo ilicitano y aquí está la mejor colección. Su decoración tiene unos mensajes, una lectura, y hemos intentado que esa lectura sirva de código de comunicación entre la arqueología y el espectador".
A través de la policromía de las cerámicas ibéricas más representativas del yacimiento, el visitante podrá conocer la dieta, la vivienda, la aristocracia, el guerrero, la visión de la vida o el tránsito hacia la muerte. Cada uno de los bloques temáticos se acompaña en las vitrinas con otras piezas igualmente representativas de los otros dos periodos importantes de Illice: el romano y el visigodo.
Un último apartado intentará explicar al visitante el final del asentamiento tras la construcción de la ciudad árabe en el actual emplazamiento y su transformación a partir del siglo VIII en la finca agrícola que fue durante los siglos posteriores hasta que los arqueólogos comenzaron a excavarla para volver al punto de partida.
La sala de exposiciones contará en un lugar preferente con la reproducción de la Dama de Elche esculpida por Ignacio Pinazo para el Museo del Louvre y que ha sido adquirida por la Fundación Arqueológica para este centro de interpretación. La disposición e iluminación pretende hacer creer que el busto está flotando en la estancia. La arqueóloga destaca, además, algo que agradecerá el público. Al contrario del original, el busto se expone sin ningún tipo de protección lo que permitirá al visitante acercarse por cualquiera de los costados para observar todos los detalles.
El centro de interpretación cuenta también con una sala didáctica donde las visitas de escolares recibirán sus explicaciones y podrán realizar diversas actividades, así como con una sala de audiovisuales donde constantemente se proyectarán los dos realizados por el Taller de Imagen de la Universidad de Alicante.
La instalación servirá como nuevo punto de entrada al yacimiento. El visitante se encontrará a la salida con la muralla romana que ha sido excavada, consolidada y restaurada. La intervención permite ver a lo largo de 50 metros su cimentación con grandes bloques de piedra arenisca, el zócalo de piedra y al alzado de adobe que, bajo los nuevos, esconde los antiguos ladrillos.