M. J. MORA
rgullosa y muy feliz se confesaba ayer Eva María Maciá Vicente pocas horas después de traer al mundo a Hugo (nombre elegido por el primogénito de la familia), Adrián (siguiendo las preferencias de la madre) y Gabriel (atendiendo a los gustos del padre). "Me he quedado alucinada cuando los he ido viendo salir uno a uno. Estoy absolutamente feliz, aunque sólo he podido verlos mientras los vestían y tengo unas ganas tremendas de volverles a ver las caritas", reconocía ayer por la tarde esta ilicitana de 37 años que ya era madre de Javier, un niño de algo más de cuatro años que "está privado por tener una familia tan grande".
El padre de los tres nuevos vástagos, engendrados por concepción natural, también se mostraba tremendamente satisfecho con el alumbramiento de sus hijos, sobre todo después del "miedo que he pasado durante el embarazo por si le pasaba algo a mi mujer, aunque afortunadamente sólo ha tenido que estar hospitalizada la última semana y todo ha salido a las mil maravillas", manifestaba aliviado Javier Pérez Giménez.
Esta pareja de ilicitanos, que asegura haber puesto ya los medios para no seguir incrementando la familia, sólo se muestra algo preocupada por los costes y los gastos que van a generar (una cuestión que ya han experimentado con los preparativos previos al alumbramiento) los nuevos miembros de la familia. "Intentaremos conseguir las ayudas que podamos porque nos imaginamos los gastos que nos vienen encima", señalaba Javier, el gerente de la empresa Construcciones y Reformas JP, quien no titubeaba al afirmar que su mujer se iba a ver obligada a abandonar el puesto de contable que venía desarrollando en las últimas dos décadas para dedicarse en cuerpo y alma a sus cuatro pequeños. "Sería imposible poder trabajar, pero en cualquier caso me apetece disfrutar de mi familia", decía Eva.
La feliz madre recordaba ayer el día en el que el ginecólogo le anunció la gestación múltiple. "Yo iba preparada porque el primer embarazo fue de mellizos, aunque uno de los embriones se disolvió. Cuando el ginecólogo me dijo que había un embrión, dos embriones y un tercero me quedé alucinada", señaló la satisfecha madre.
Una gestación de 35 semanas y un buen pronóstico
Los primeros trillizos nacidos este año en el hospital de Elche vinieron ayer por la mañana al mundo mediante una cesárea tras casi 35 semanas de gestación. Los niños han pesado, según los datos facilitados por el hospital 2.250, 1.700 y 1.400 gramos y su estado es estupendo, ya que a tenor del grado de madurez de los bebés ninguno de ellos ha precisado respiración asistida. Los niños se encuentran ingresados en el área de Neonatos y, si su evolución es como se espera, podrán ser dados de alta en los próximos días. En los últimos años, el número de trillizos se ha reducido drásticamente en el hospital ilicitano, mientras que el de gemelos ha subido espectacularmente.