D LÓPEZ
Ni la situación interna en el PSOE ilicitano es tan crítica como la pintan algunos, ni tampoco se está en el "no pasa nada" como la presentan otros. Las cosas no son blancas o negras, pero en la agrupación socialista de Elche parece haberse acabado la época de la relajación y empieza a configurarse un grupo de militantes, incluso miembros de la propia ejecutiva y también más de un concejal, que no comparten las formas que tiene Alejandro Soler de dirigir el Ayuntamiento y el partido.
Al margen de que se haya cuestionado en más de una ocasión el "poder" que acapara la edil de Compromís, la mayor parte las críticas se centran en la "obsesión" de Soler por aparecer en la foto y por estar más preocupado por la imagen mediática que ofrece allí donde va que por el contenido mismo del acto o la gestión en concreto. El hecho de obligar a los concejales a estar presentes en todo tipo de actos (incluidas las procesiones de Semana Santa); está generando malestar.
En el sector oficial de la ejecutiva se considera que buena parte de estas críticas y oposición a Soler está provocada en la sombra por el ex alcalde y actual diputado autonómico, Diego Maciá. Si hay un pulso real a Soler podría verse ya el sábado en la asamblea para elegir delegados al congreso comarcal del 7 de junio.