JAVIER FERNÁNDEZ
E
n el Torrevieja a la alegría de la pasada semana, en la que se entregaron los premios de final de temporada, hay que sumarle ahora la perplejidad por la goleada en contra que recibió el equipo el pasado domingo en casa frente al Tháder, por 1 a 4, en un choque en el que el cuadro de Rojales exhibió una gran actitud.
Deportivamente, el cuadro salinero ha acabado la Liga exhausto y ni siquiera pudo reunir 16 jugadores disponibles para afrontar el partido, sino sólo 14, ya que Ángel Iván entró en la convocatoria pero no estaba en condiciones físicas. En la alineación, en la que no hubo ni cambios, había un total de siete futbolista locales, tanto de la nueva hornada, como jugadores más hechos e incluso algún veterano, con el denominador común de que los siete se han forjado en la cantera y que no eran titulares en la plantilla de inicio de campaña salvo Ramiro, que jugó sin estar físicamente a tope el domingo.
La crisis económica de la entidad hizo saltar las alarmas a mitad de campaña, se llegaron a disputar encuentros con un total de 11 jugadores torrevejenses entre titulares y sustituciones, algo inédito en la Tercera. Hubo éxodo de futbolistas, y la nueva directiva, una vez saneado el club, mira hacia delante sopesando quién será el próximo entrenador y sin marcarse más objetivos que el trabajo duro y el equilibrio presupuestario para la próxima campaña, ya que el club ha rozado en ésta la desaparición.
Días antes del encuentro, la peña Torry Army del Fútbol Club Torrevieja realizó una multitudinaria cena. No se celebraba ningún triunfo, sino la hermandad, el esfuerzo y el incondicional apoyo de esta agrupación de seguidores de origen británicos, que incluso ha lanzado gritos de apoyo en las peores derrotas en casa y que ha aportado importantes recursos en épocas de carestía.
Primero, se entregó el premio al jugador revelación, que recayó en el joven Matías. A continuación, Córcoles se llevó el premio al máximo goleador, y previamente, recibió un recuerdo por haber anotado el gol 1.000 de la entidad. El propio Córcoles recibió el premio al mejor jugador de la temporada según la votación de los miembros de la plantilla. Y el gran premio fue para Peyo, que se alzó con el galardón al mejor jugador.
El ambiente de la velada fue espectacular, y sólo había que escuchar el himno oficioso de la peña "Torry Army", de la inmortal Tina Turner, y los habituales cánticos del campo trasladados al restaurante de forma atronadora, algo que pocos futbolistas han podido vivir en otros lugares.
Al final, después de una temporada llena de problemas, la velada resultó muy agradable y los futbolistas salineros vieron recompensado todo su esfuerzo con la muestra de apoyo de este grupo de seguidores.