M. ALARCÓN
Los juzgados de Elche cumplieron ayer el tercer día de caos informático, lo que supuso la pérdida de horas de trabajo para los funcionarios, secretarios, magistrados y fiscales, y la imposibilidad de notificar decenas de resoluciones judiciales. La Dirección General de Justicia se va a ver obligada a sustituir el servidor del que dependen todas las terminales después de reconocer que el problema es exclusivo de Elche y hay que darle una solución definitiva. Mientras que no se proceda a ello los problemas seguirán siendo una constante en el quehacer diario.
La dependencia de la informática en los juzgados es total porque la mayoría de tareas se realizan a través del programa Cicerone de la Generalitat Valenciana. Si no existe un acceso a él, si las comunicaciones se ralentizan o, simplemente, se produce un "apagón" informático, el trabajo desaparece. La Generalitat lleva meses aplazando una solución al problema porque no tenía una partida presupuestaria para esta inversión que quedará en desuso cuando se ponga en marcha la Ciudad de la Justicia de Elche.