J. P.
E
l Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE); aspira a convertirse este fin de semana en Dublín (República de Irlanda); en el mejor museo europeo del año 2008, galardón que obtuvo el MARQ de Alicante en la convocatoria de 2004. Al premio aspiran otros 38 de diversos países europeos.
La presentación de las diferentes candidaturas se llevará a cabo el jueves y el viernes. El turno del MAHE será a las 12.15 horas de la primera jornada. La defensa estará a cargo de su director, el arqueólogo Rafael Ramos. Le acompañarán en la delegación el gerente del Instituto Municipal de Cultura, Juan Antonio Oltra; la coordinadora de los Museos Municipales, Anna Álvarez, y Patricia Miralles, del Instituto de Turismo.
Los representantes de los museos dispondrán de 10 minutos para responder a las preguntas de los miembros del Foro Europeo de Museos, institución auspiciada por el Consejo de Europa. Álvarez explicó que la revisión de los vídeos cedidos por el MARQ apuntan a que las preguntas giran en torno a los aspectos más destacados por los inspectores de este foro que visitaron las instalaciones del MAHE en octubre del pasado año.
En su opinión, más que el contenido, el jurado tiene muy en cuenta el papel social del museo, su comunicación y conexión con su entorno, las actividades que desarrolla, el esfuerzo que realiza para explicar y contextualizar sus contenidos y dar a conocer su patrimonio.
Álvarez reconoció que la consecución del premio o de alguna de las cinco menciones no será fácil porque los museos de los países del norte de Europa "apuestan muy fuerte por la comunicación y nos llevan muchos años de ventaja". Además, los nuevos museos de los países del Este de Europa sobre la inmigración o la guerra "son muy originales y cuenta con una proyección de la comunicación muy importante".
La defensa del MAHE concluirá con la presentación de una pieza de su colección, un fragmento de una azada islámica de época almohade que debido a su utilización en el campo enlaza el neolítico con la época contemporánea y con el periodo islámico en el que se constituyó el sistema de riego tradicional y los huertos de palmeras que hoy son Patrimonio de la Humanidad.