J. P.
Decenas de personas asistieron ayer a la inauguración en el Cementerio Viejo del monumento en memoria de los jóvenes trabajadores fusilados tras la Guerra Civil realizado por Andreu Castillejos. La iniciativa de la Associació Cultural Memòria i Justicia d'Elx i Comarca contó con el respaldo de los concejales socialistas y de Compromís.
Tras relatar cómo se hacía el traslado de los presos desde la cárcel del Palacio de Altamira hasta el Cementerio Viejo, su presidente, José Antonio Carrasco Pacheco, condujo a los asistentes hasta la lápida colocada sobre la fosa común a través de lo que denominó como "particular gólgota de los mártires de la democracia".
Los asistentes depositaron sobre ella flores. Entre ellas, un ramo de UGT. Carrasco Pacheco recordó que el centenar de fusilados, de los que sólo 33 están identificados, tenían en común su defensa de la República, su condición de sindicalistas (tanto de UGT como de CNT); y ser hijos "naturales o adoptivos de este pueblo".
El alcalde, Alejandro Soler, destacó que el ejemplo de los jóvenes republicanos debe servir "de aprendizaje para continuar construyendo la democracia".