M. ALARCÓN
E
l barrio de Los Palmerales continúa ligado al tráfico de drogas a pequeña escala y el descenso de la presión policial que se ha experimentado durante los últimos meses ha tenido como primera consecuencia un «repunte» de la venta, según fuentes policiales consultadas por este periódico. En estos momentos hay constancia de la existencia de unos diez «puntos negros» de tráfico donde se vende, primordialmente, sustancias como la cocaína y la heroína.
El principal problema para la lucha contra la venta de drogas se centra en que la mayor parte de las viviendas donde existe este lucrativo «negocio» se concentran en pisos ocupados de forma irregular, donde no existe constancia registral sobre el inquilino, lo cual dificulta sobremanera la obtención de una orden de entrada y registro. Además, desde hace meses no se ha procedido a la detención de ningún traficante en este barrio, según reconocen fuentes policiales y judiciales.
Coincidiendo con todas estas circunstancias y por primera vez se ha comenzado a detectar pisos que son utilizados exclusivamente para almacenar cantidades de droga más importantes. En estas viviendas no se vende sustancia alguna por lo cual es mucho más difícil poder investigarlas al no ser un lugar de paso habitual de los toxicómanos que desde siempre han llevado, sin quererlo, a los investigadores hasta los «puntos negros». Estos inmuebles se usan para almacenar cantidades que posteriormente se distribuyen a los toxicómanos en otros pisos por los vendedores finales de estas redes.
Esta práctica es completamente nueva porque los traficantes del barrio se habían dedicado desde siempre a mover pequeñas cantidades hasta la ciudad de Elche desde otros puntos de tráfico de drogas de la provincia
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caso de La Tafalera en Elda o de Mil Viviendas en Alicante
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, así como desde Murcia.
Pruebas
«Sin pruebas no se va a ninguna parte y un toxicómano al que se coge adquiriendo droga sabe que nadie le venderá si cuenta quién se la pasa. Es una ley de la calle», explica un experto policial. Además, según las mismas fuentes en los últimos tres años se ha detectado un incremento del número de extranjeros toxicómanos que acuden al barrio, principalmente, de los países del Este.