El Girona no tiene secretos para los franjiverdes

Baraja ha entrenado toda la semana a puerta cerrada para contrarrestar el 5-3-2 del conjunto gerundense

17.05.2016 | 00:31
El Girona no tiene secretos para los franjiverdes

El Elche se mide mañana en el Martínez Valero al equipo que más conoce de la categoría: el Girona. No en vano ha visto todos sus partidos de esta Liga 2015-2016 en directo y a través de vídeos. El rival que deja el equipo catalán lo ha ido cogiendo, siete días más tarde, el equipo ilicitano y, de ahí, que se hayan analizado cada semana todos los encuentros de los dirigidos por Pablo Machín.

Esa tarea la ha hecho durante esta campaña el técnico franjiverde Luis Casas. Semana tras semana, el que fuera segundo entrenador en el Real Murcia ha hecho un análisis pormenorizado de los rivales de turno del equipo franjiverde que se han ido midiendo al Girona. Este trabajo se lo ha ido entregando a Rubén Baraja para que el preparador franjiverde pudiera conocer las debilidades y puntos fuertes del rival al que se va a enfrentar cada semana, minimizando de esta manera los riegos de resultados adversos en un fútbol tan competitivo. Según los más entendidos, todo este trabajo en la sombra no garantiza el éxito pero si te acerca a él.

La mayoría de equipos de la Liga Adelante tiene un sistema muy parejo: el 4-2-3-1 es el dibujo táctico más utilizado. En el caso del Girona varía. La línea de tres centrales y dos carrileros propuesta por Pablo Machín se ha convertido en su seña de identidad. Un 5-3-2. Aunque sobre el papel una defensa de tres centrales y dos laterales pueda parecer un planteamiento defensivo no es así. En ataque, los dos laterales se convierten en carrileros y suben sin miedo a la altura de los centrocampistas. Lo hacen ambos y a la vez porque saben que detrás les están guardando la espalda.

El mediocentro correspondiente se incrusta en la línea de centrales y el bloque acaba con los dos hombres de banda atacando al mismo tiempo en campo rival, mientras que en defensa se mantienen cuatro jugadores. A la hora de defender, los cinco se mantienen atrás, muy juntos, intentando no dejar ningún espacio por el que algún atacante rival pueda hacer daño. Es aquí cuando el dibujo se convierte en un 5-3-2 más reconocible. Algo más adelantados a los zagueros, tres hombres se encargan de mantener el equilibrio en el centro y morder cuando los centrocampistas rivales tienen la pelota. Arriba, la primera línea de presión la forman dos delanteros.

Rubén Baraja conoce el engranaje táctico gerundense, la pizarra del rival la tiene clara, pero es sobre el césped donde debe ser capaz de anularla. Ha trabajado a puerta cerrada para conseguirlo.

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