Un castigo inmerecido para el Elche CF

El Elche juega para ganar y pierde en Tarragona por un despiste defensivo que aprovechó el Nàstic

17.02.2016 | 07:51

El Elche hizo todo para ganar en Tarragona y regresó con una derrota que no mereció. El 1-0 final, no refleja lo visto sobre el campo, pero los goles son los que deciden los partidos de fútbol y el cuadro catalán hizo uno y supo sobrevivir a las embestidas del conjunto ilicitano.

La única laguna de los franjiverdes fue que llegaron once minutos tarde al encuentro. En ese arranque de partido, los ilicitanos salieron dormidos y el Nàstic, por mediación de Naranjo, se encontró con su gol. Faltó contundencia defensiva a la hora de hacer frente a esa jugada, en los dos hombres del doble pivote, Pelayo y Mandi, para frenar la entrada por el centro de Aburjania y, el fútbol castigó al equipo con un gol que ya no se pudo levantar

A partir de ahí, el Elche fue dueño y señor del partido, tuvo sus ocasiones, algunas muy claras, pero no fue capaz de batir al meta Reina. La sombra de Sergio León fue demasiado alargada ya que al Elche le faltó la efectividad que ha tenido en otros lances para decantar el partido de su lado. En el apartado del gol, Álvaro no tuvo puntería, contó con dos claras ocasiones para decantar la balanza del lado ilicitano, incluso estrelló un balón en el palo, pero sería mezquino quedarse sólo en eso, ya que el resto del trabajo del punta ilicitano fue muy bueno.

La derrota pone el punto y final a una racha de nueve partidos sin perder, pero el juego desplegado por el equipo ilicitano invita al optimismo. El Elche supo competir y dejó boquiabiertos con su juego a muchos de los seguidores del rival que se dieron cita en el coliseo catalán.

Una vez más, es la tónica dominante de la categoría, el fútbol rácano de Segunda División premió al Nàstic, al que menos expuso, mientras que el Elche supo morir en el área rival, tocar el balón como en los mejores partidos, pero no encontró la portería contraria.

La afición ilicitana se fue contenta a casa por lo mostrado por su equipo. No existió, en esta ocasión, el desencuentro de otras tardes cuando no se pusieron sobre el campo todos los argumentos futbolísticos que tiene esta plantilla, ni el que auguraba en la megafonía del estadio, durante el calentamiento del partido, la canción de Fiti y los Fitipaldis titulada «Los huesos de los besos». En ella, el protagonista se pregunta: «¿Para, para, para, para, para que quererte tanto, si después, después, si después te vas?».

Los seguidores ilicitanos pudieron comprobar que hay motivos para seguir confiando en este Elche. Que el amor, en vísperas de San Valentín, no se ha roto a pesar de que el resultado fuera adverso. Por este camino, se puede llegar lejos y la derrota debe servir para darse cuenta que apostando por el fútbol de toque llegar al play off no es una utopía. Cristaldo, Hugo Fraile y Eldin han dado poderío al grupo y el fútbol al final premia a los valientes. Hasta otra marcha tuvo el equipo en la segunda mitad cuando Eldin, Pelayo y Moreno dejaron el campo. Sus sustitutos, Cristaldo, Hugo Fraile y Vergos demostraron que están ahí. Quizás, no se supo aprovechar los balones a la «olla» sobre el griego y se apostó hasta el final por el toque y el buen gusto futbolístico.

El Elche llegó tarde al partido y lo pagó con un gol de Naranjo en el minuto 10. Mientras que la escuadra catalana salió presionante y a tope de revoluciones, los franjiverdes cometían errores en la salida del balón y salían perdiendo en las segundas jugadas.

No se era capaz de salir con el balón controlado desde atrás, con Ilie de nuevo encargado de ese cometido. La lesión muscular de Armando en el calentamiento pudo despistar a los franjiverdes que sólo se enteraron de que estaban jugando cuando vieron que el balón el rival ya besaba la red.

A partir de ahí, el Elche tuvo la virtud de no hundirse y de comenzar a sacar la cabeza del lodazal futbolístico en el que se había metido. Eldin, en sendos tiros desde fuera del área, provocó dudas en el meta Reina. El bosnio tuvo otro remate de cabeza que apenas supuso un sobresalto para el cancerbero local.

El Elche tocó el balón, Álex Moreno lo intentó por banda izquierda, pero apenas se llegó al área catalana, mientras los pupilos de Vicente Moreno pasaban a esperar para matar el encuentro a la contra. Con los cambios, en la segunda parte, se fue capaz de meter al rival en su puerta. El gol parecía cuestión de tiempo, pero se mostró remiso y pasó de largo. A pesar de ello, se hicieron méritos incluso para ganar. El fútbol es así, dijo un filósofo de balón.

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