Con el corazón «partío»

Luis Costa es una institución en el Zaragoza, donde ganó como entrenador dos Copas del Rey, pero debutó en Primera como franjiverde

31.10.2015 | 01:18
Imagen de archivo del que fuera entrenador y jugador de Elche y Zaragoza.

Su mujer es ilicitana y veranea todos los años en Santa Pola. Además, entrenó un año al Elche CF.

Luis Costa (Alicante, 19-02-1943) vive en Zaragoza, donde es muy querido, no en vano fue jugador del equipo maño y como técnico ganó dos Copas del Rey en 1986 y 2001. Su acento «mañico» le delata, aunque reconoce que gran parte de su corazón está en Elche. Casado con una ilicitana, hija del desaparecido Vicente Cerdá, que fue vicepresidente del club y mano derecha del presidente del primer ascenso a Primera, José Esquitino. Además, veranea en Santa Pola y como futbolista debutó en Primera División en el conjunto franjiverde el 16 septiembre de 1962. Estuvo aquí dos campañas cedido por el Real Madrid, donde había llegado procedente del Hércules juvenil. Luego, recorrió gran parte de la geografía española disfrutado de los minutos que nunca llegó a tener en el equipo blanco.

Iba para peluquero, pero sus hermanos mayores pudieron convencer a su padre para que el pequeño probara suerte en el fútbol y aprovechara la oferta que le hizo el Madrid. Entonces tenía 16 años y jugó una temporada con los juveniles y otra con los aficionados. «Pero no tenía porvenir. ¿Sabes cuál era la delantera titular del Madrid? Kopa, Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Gento. También estaban Canario y Rial. Nada que hacer», comenta.

Ya como entrenador, dirigió a los franjiverdes en la temporada 89-90. Lo cogió, después de su descenso de Primera que se consumó precisamente en La Romareda, un 25 de junio de 1989, aunque ya meses antes había firmado su compromiso con José Sánchez Riquelme, que ejercía de presidente de la entidad ilicitana. No tuvo suerte con aquel equipo y, en la jornada 16, fue sustituido por Evaristo Carrió, aunque luego, José Antonio Morante, Lico, fue el que llegó para salvar al equipo de perder la categoría cuando se había confeccionado para regresar de nuevo a Primera División.

Además de familiares, aquí tiene muchos amigos. Entre ellos, Lico y Marcial, con los que mantiene largas tertulias futbolísticos en verano. Por cierto, Lico fue su segundo en el Elche y mantienen una relación de amistad desde los tiempos del Servicio Militar. Ambos jugaban juntos en el cuartel. «El Elche es un equipo que llevo dentro y este verano, cuando estaba en Santa Pola, sufrí viendo todo lo que sucedió alrededor del club y que terminó con el descenso administrativo a Segunda División», confesaba ayer Costa desde su domicilio en la capital aragonesa.

Entiende que fue «una pena ver cómo se desmoronaba todo un proyecto deportivo que había llegado tan lejos y ver sufrir a una afición que había sido todo un ejemplo en los últimos años. Daba gusto ver cada quince días el Martínez Valero lleno y con esa ilusión en la grada».

De todas maneras, Luis Costa prefiere mirar el futuro y señala que «lo que está haciendo ahora el Elche tiene mucho mérito ya que no han podido configurar una plantilla hasta el final y no han hecho pretemporada. Le pasó el año pasado lo mismo al Zaragoza. Da pena ver a dos grandes con esas penurias, pero el fútbol se ha puesto así y el equilibrio económico ahora es fundamental».

Entiende que «el domingo se puede ver un buen partido y el año que viene me gustaría ver a ambos equipos en Primera División. Esta categoría, la Segunda División, es muy irregular y las sorpresas son grandes. Dentro de una Liga hay varias Ligas y los que ahora están arriba luego pueden verse abajo y viceversa. Cualquier rival te puede ganar».

Gran comunicador
Da gusto hablar con él de fútbol. Transmite paz de espíritu en unos tiempos de tanto ruido. Hace algo más de un año sufrió un infarto de corazón agudo que ha cambiado mucho su vida. «He perdido mucho peso, estoy con los mismos kilos que cuando era futbolista, y me ha cambiado todo: la alimentación, los hábitos... la vida. Mentalmente influye muchísimo y yo, además, no tengo un carácter idóneo para sobrellevar esto», recuerda, después de estar toda la mañana de paseo, se lo exigen los galenos. Lo que no ha dejado Costa ha sido el fútbol y reconoce que «a pesar de las riñas de mi mujer» se ve durante la semana entre 20 y 25 partidos que se graba. A La Romareda acude muy poco, pero visiona todos los partidos de Zaragoza y Elche.

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