Sergio León va en serio

Un golazo del delantero andaluz permite sumar los tres puntos al Elche, que fue muy superior al Nástic

15.09.2015 | 10:21
Sergio León celebra su gol junto a sus compañeros Héctor Hernández y Lolo.
Elche 1 0 Nàstic

Los ilicitanos apuestan por el músculo en la primera parte, para terminar en la segunda con los «jugones» en el césped.

El Elche va en serio. A pesar de ser un equipo completamente nuevo, que apenas lleva un mes entrenando junto, ofrece detalles de grupo capaz de llegar muy lejos en la categoría. Es todavía pronto para conocer hasta dónde puede llegar, cuál es su potencial en una categoría tan igualada, pero la sufrida parroquia franjiverde ha comenzado a ilusionarse con los Espinosa, Ilie, Álex Moreno y compañía. Han sido unos meses tan duros en el plano institucional, descenso administrativo incluido, que cuando la afición comprueba que puede apostar por estos futbolistas los sinsabores vividos en los despachos saben un poco mejor.

Partiendo de la solidez defensiva, el Elche está creciendo de mitad de campo para adelante de manera sorprendente. Destacar la madurez de muchos de sus jóvenes jugadores para anular a un rival, que como sucedió ayer con el Nàstic, va por debajo en el marcador, robándole el balón y toda la iniciativa. En los distintos partidos que hay a lo largo de los 90 minutos de un duelo futbolístico, de los que hablaba Fran Escribá, el Elche salió vencedor en todos. Tuvo el balón cuando hizo falta, lo cedió al rival con 1-0 en el marcador y, en la recta final del duelo, supo volver a controlarlo todo con los «jugones» sobre el campo.

Rubén Baraja comenzó con un 4-4-2 muy claro y terminó con el 4-2-3-1. Además, hay que destacar que con un jugador menos en el césped la capacidad ofensiva no decreció y sólo faltó estar más acertado en los metros finales para lograr un marcador más amplio.

Un golazo de Sergio León, en el minuto 42, permitió a los franjiverdes sumar su segunda victoria de la temporada en el Martínez Valero. Los ilicitanos fueron muy superiores a su rival a lo largo de los 90 minutos de juego. Supo en todo momento a qué jugar y solo le faltó aprovechar algunas de las numerosas ocasiones de gol que tuvo para hacerle un agujero más grande a la escuadra catalana.

Rubén Baraja partió de la solidez defensiva, con Lolo y Mendi en la medular tratando de ganar el pulso a un equipo físico como el Nàstic. En esa tarea, el equipo ilicitano salió vencedor y encontró la recompensa a tres minutos para el final de la primera mitad. Un centro preciso desde la izquierda de Álex Moreno lo remataba León al fondo de la red de cabeza. Cruzó de manera espectacular el balón e hizo inútil la estirada del meta Reina.

Antes del descanso, Álex Moreno pudo sentenciar, pero en el mano a mano con el meta rival salió perdedor. Tenía a Héctor Hernández completamente solo.

En la medular, Espinosa puso la calidad y la banda izquierda, con los dos Álex, Martínez y Moreno, fue un auténtico cuchillo en la mantequilla del rival.

Tras los minutos de asueto, Vicente Moreno, técnico de la escuadra catalana, mandó a los suyos hacia el área de Javi Jiménez. Adelantó líneas y parecía que los papeles del partido se habían cambiado. El Elche no quería el balón y deseaba explotar la contra, mientras que los visitantes ya no perdían el tiempo y deseaban buscar el empate. Los ilicitanos apenas pasaron ningún tipo de agobios en ese nuevo rol. El Nàstic era un rival inofensivo y Javi Jiménez un espectador bajo los palos.

El duelo parecía controlado, pero Rubén Baraja supo manejar el banquillo a la perfección cuando la fatiga de la Copa comenzó a hacer acto de presencia. Sacó del campo a Mandi, con problemas musculares, y puso a Ilie. Quitó músculo e introduzco calidad para volver a ser el dueño del partido. Dibujó un claro 4-2-3-1 y el cuadro del partido volvió a tener el color franjiverde. El balón estuvo en las botas de sus futbolistas hasta desesperar al rival. No se perdió ningún balón absurdo y la afición incluso se tuvo que pellizcar. «Tiki Taka» del bueno.

De nuevo, como sucedió en el primer período, faltó un gol para sentenciar. Cifu, tras una espectacular jugada de Espinosa, estrelló un balón en el larguero que hubiera permitido vivir el final del duelo sin tanta incertidumbre en la grada. En el campo, nunca existieron dudas. Se supo llevar el esférico a las cuatro esquinas hasta desquiciar al un rival que llegaba al Martínez Valero con la aureola de no haber perdido ningún partido.

Este Elche tendría un papel de protagonista en el «Sorpresa, sorpresa» de Isabel Gemio. Está gustando a todos y a pesar del poco rodaje existente su motor parece estar llamado a ganar muchas carreras. Para soñar., máxime cuando el margen de mejora es muy grande.

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