JULIÁN PALOMAR
Un partido entre dos de los mejores equipos de la categoría lo ensució la actuación mezquina de un colegiado llamado Valdés Aller. La principal virtud de un árbitro es pasar desapercibido, pero este castellano-leonés se empeñó en hacer trizas dicha premisa y se erigió en el protagonista negativo del duelo. Cogió fijación desde el inicio con el conjunto local hasta convertirse en el mejor aliado que tuvo el Celta ayer en el estadio Martínez Valero para ganar y seguir la estela del líder Deportivo. Sorprende que un colegiado que ha vivido desde su infancia el arbitraje -su padre, Teodoro Valdés Sánchez- árbitro de Primera División en los ochenta, tenga una actuación tan sibilina a lo largo de los 90 minutos de juego en un encuentro entre dos conjuntos que luchan por alcanzar el ascenso a la máxima categoría.
Paso por alto, en la primera parte, un codazo a Beranger que le rompió el labio al lateral franjiverde, ni siquiera señaló falta; dejó en amarilla una arrancada de Xumetra sobre el área de Sergio, pudo mostrarle la roja al impedir una clara ocasión de gol; pitó infinidad de faltas a los ilicitanos en un partido sin apenas dureza.... Tras el paso por el vestuario cambió de criterio y sí consideró que cortaba una ocasión manifiesta de gol un derribo de Flaño, al que expulsó en el minuto 61. Y unos segundos más tarde mandó a la caseta, por protestar dicha decisión, al capitán Generelo, un ejemplo de corrección en un terreno de juego.
En un abrir y cerrar de ojos el Elche se quedó con nueve jugadores y todo se puso cuesta arriba por las decisiones de un señor de negro (Ayer de amarillo) que ya había expulsado antes del descanso a Linares por insultarse desde el banquillo. No contento con todo ello y con el Elche apelando a la heroica sumó la cuarta expulsión del partido. También muy rigurosa. Beranger se fue a la calle por doble amonestación.
Con ocho jugadores en el campo la tarea era casi imposible, a pesar de que el Celta cometió un par de errores que pudieron costarle caro. En uno de ellos, el disparo de Nicki Bille salió rozando el larguero. El que sí la coló por toda la escuadra fue De Lucas, en el minuto 83, al ejecutar una falta directa al borde del área. A pesar de ello el Elche nunca bajo los brazos y murió en el área rival propiciando que en un contragolpe sentenciara Alex López. Nunca el Celta lo tuvo tan fácil para ganar un partido marcado por el equilibrio de fuerzas.
Dos estilos de juego
El Celta puso en la primera parte el toque, mientras el Elche trataba de presionar arriba para salir con rapidez sobre el área de Sergio. Dos estilos de juego diferentes marcados por el tipo de futbolistas que tienen en su filas Bordalás y Herrera, igual de dignos y de competitivos. De ahí la igualdad.
Los ilicitanos salieron más enchufados y en los primeros compases Nicki Bille y Ángel estuvieron muy cerca de inaugurar el marcador, pero con el paso de los minutos el equipo celeste pasó a tener más el balón. En esa desconexión franjiverde tuvo algo que ver el fútbol más de toque de los celestes y el hecho de que Beranger sufriera un codazo en el labio y se pasara varios minutos fuera, que resultaron de confusión para los franjiverde. La mejor ocasión del equipo gallego la tuvo Iago Aspas, pero el meta local Juan Carlos le ganó la partida en el mano a mano.
El Elche estuvo muy serio en el aspecto defensivo y Generelo se encargo de intentar explotar sin suerte las jugadas de estrategia.
Tras el descanso, el Celta pareció olvidarse del balón y pasó a tratar de llegar al área ilicitana con pases largos, mientras que el Elche tenía más posesión y trataba de buscar huecos en la ordenada defensa rival. El equilibrio era máximo hasta que Valdés Aller, en el minuto 61, decidió decantar el duelo hacia el lado gallego de manera sorprendente. El partido estaba dominado por el miedo a perder por ambos contendientes: el Elche apelando a un golpe de suerte y el Celta tratando de buscar un hueco para sacar el máximo rendimiento a un contragolpe cuando el colegiado lo rompió en mil añicos. A partir de ese fatídico minuto, al Elche le tocó navegar contracorriente. Terminó jugando con ocho futbolista y en medio de su lucha vio como De Lucas hacía el primer gol visitante al ejecutar una falta directa. A partir de ese instante el Elche quiso, pero no pudo ante un rival que sentenció a la contra en el tiempo añadido.
La expedición celeste reconoció que el árbitro les hecho una mano, mientras que el vestuario del Elche era un volcán de indignación. En el túnel de vestuarios Valdés Aller también expulsó al segundo entrenador y al fisioterapeuta. Bordalás confesó que "el año pasado en Granada casi nos matan y la etiqueta de equipo marrullero seguimos llevándola nosotros". El central Verdés tampoco se olvidaba de la promoción de ascenso del año pasado y confesó que "una persona que ahora está en paro (se refería a Fabri) creó una campaña en contra nuestra y desde entonces los árbitros van a por nosotros. Todo el mundo ha podido ver que sin dar una patada hemos acabado con cuatro expulsados. Todo España ha presenciado quién ha decidido el partido, pero no van a poder con nosotros".
Lo cierto es que el Celta se llevó todo el botín y sigue segundo y el Elche se descuelga un poco y pierde para el próximo encuentro a Generelo, Linares, expulsado en el banquillo, Beranger y Flaño, además de Edu Albacar, al que le resta un partido más de suspensión de los cuatro que le impusieron tras el duelo en Córdoba, y el lesionado Palanca.
Queda mucha Liga por delante, conviene ahora reflexionar sobre lo hecho mal e insistir en lo positivo. La afición despidió al equipo con una sonora ovación, reconociendo la injusticia de lo acontecido sobre el terreno de juego, pero sólo se ha perdido una batalla, continúa la guerra.