JOSÉ ANTONIO GALVAÑ
Había que ganar y se ganó. Esa es la principal conclusión que se puede sacar del partido de ayer. Después de tres derrotas consecutivas y de una semana convulsa, en la que se habló más de temas extradeportivos que del partido del Girona, el Elche sumó tres puntos que deben servir para apaciguar la ánimos y que han devuelto al conjunto ilicitano a las posiciones de "play-off" de ascenso.
El juego no fue brillante, la intensidad, el ritmo y la presión que han sido la bandera de la primera vuelta aún no estuvieron a la altura necesaria. Hubo que sufrir mucho para derrotar el equipo de Uribe, pero el triunfo debe devolver la tranquilidad al entorno franjiverde y remar todos en la misma dirección para luchar por el sueño del ascenso.
Después de no dar con la tecla en los tres partidos anteriores, Bordalás presentó una revolución en el once inicial -también influyeron las sanciones de Pelegrín y Edu Albacar- y cambió hasta el sistema para intentar romper la racha negativa de los tres anteriores partidos. Los señalados por algunos: Flaño, Rúper y Etxeita fueron titulares y el técnico franjiverde apostó por jugar con un sólo delantero (Ángel) y situar a tres mediapuntas (Xumetra, Kike Mateo y Palanca) como era habitual la temporada pasada. El murciano salió inicialmente algo que no sucedía desde el 26 de octubre frente al Xerez.
Los ilicitanos comenzaron como la tarde: fríos. Al Elche le costó entrar en el partido. El Girona, con Acciari en el once inicial, tenía claro su función: esperar agazapado en su campo, con el argentino dirigiendo la orquesta a pesar de que era su primer partido con el equipo catalán, y esperar algún error o aprovechar alguna contra de los franjiverde.
A partir del minuto 10, el Elche se hizo dominador claro del juego, pero su fútbol no era fluido, le costaba encontrar los huecos y la numerosas interrupciones con la permisibilidad del árbitro tampoco ayudaron. La única vía de hacer daño fue la banda izquierda porque por la derecha ni Flaño ni Xumetra entraron muy poco en contacto con el balón. La acumulación de defensores visitantes provocaba que Ángel y Kike Mateo tuvieran que buscar la movilidad, pero apenas gozaron de ocasiones y recibieron muy pocos balones en buenas condiciones.
Aún así, el equipo de Bordalás mereció irse al descanso con ventaja en el marcador. Ángel estrelló un balón en el larguero, Mantecón no supo aprovechar una buena contra y en el último segundo del primer periodo Xumetra remató fuera un perfecto centro de Kike Mateo desde la banda izquierda. Entre tanto, Juan Carlos era un mero espectador que no tuvo que intervenir -a excepción de un regate a lo Pinto- en ninguna jugada durante los primeros 45 minutos del partido.
Una marcha más
Tras el tiempo de asueto, el Elche salió con renovados bríos, le metió otra marcha al juego y tuvo más paciencia a la hora de tocar el balón. Esa mejoría tuvo su premio con el gol de Xumetra (m. 52) tras culminar con una gran definición una buena pared en la frontal del área con Palanca.
Con la ventaja en el marcador, los franjiverde intentaron llevar el partido donde más le convenía. El Girona, que no había dado muestras de peligro hasta ese momento, intentó estirar líneas, pero fue más voluntad que realidad.
Los tres últimos resultados negativos pesaban como una losa para los ilicitanos que trataron por todos los medios mantener la mínima ventaja.
Bordalás comenzó a mover el banquillo. Dio entrada al recuperado Generelo por Palanca para que jugase en la mediapunta y ayudase a Rúper y Mantecón en el centro del campo, lo que provocó que Kike Mateo se desplazara a la banda izquierda. Luego quitó al murciano para meter a Nicki Bille, situando a Ángel en la izquierda. Y aún volvió a variar las posiciones de mediapuntas con el cambio de Perico por Xumetra. El malagueño se situó en la izquierda, Ángel volvió a la delantera y, en este caso, fue Nicki Bille quien se desplazó a la derecha.
El Girona lo intentaba, ganaba metros y trataba de llegar a la meta de Juan Carlos. Mientras Ángel tuvo dos ocasiones para anotar el segundo y poder respirar. Pero el encuentro estaba condenado al sufrimiento. Y es que de las malas situaciones sólo se sale sufriendo.
Etxeita, que destacó en la línea defensiva, y Héctor Rodas trataban de controlar los balones altos. En el centro del campo Rúper, Mantecón y Generelo se multiplicaban. Y en las bandas, Flaño y Beranger intentaban abortar las intenciones visitantes.
El segundo no llegaba y muchos, aunque no lo hacían público, pensábamos en nuestros adentros: verás como en una nos marcan el empate. Pero en esta ocasión no hubo tal fatalidad. El final fue agónico, Jandro obligó a realizar una gran parada a Juan Carlos. Hasta que después de 94 minutos, el cántabro Arias López decretaba la conclusión del encuentro. Manos arriba, felicidad y, sobre todo, tranquilidad y un respiro para que las aguas vuelvan a su cauce.
Ahora, sólo queda que no haya ninguna cuestión rara entre semana y preparar bien el choque del próximo sábado (16 horas, Marca TV) en Murcia para dar otro paso hacia el sueño.