CLARA PINAR.
BRUSELAS
La negociación entre los 27 países de la UE para reformar el sector del vino empezó ayer a dar sus pasos finales con el nuevo texto de compromiso que presentó la Presidencia portuguesa y que incluye la posibilidad, nueva hasta ahora, de que los gobiernos otorguen un pago único a los agricultores de sus presupuestos nacionales, que en el caso de España podría destinarse a la destilación de vino para producir brandys y licores. Así, España podría destinar parte de los 400 millones que le corresponden a una actividad que Bruselas quiere eliminar, siempre que siga criterios objetivos y no discriminatorios.
Por lo que respecta a la destilación de crisis
-
para la producción de etanol, por ejemplo
-
la nueva propuesta permitirá ayudas durante tres años -por valor degresivo del 15, 10 y 5% del presupuesto nacional
-
. La ministra de Agricultura, Elena Espinosa, calificó la propuesta de «positiva» y estimó que avanza «sensiblemente» con respecto a la de la Comisión. Consideró que el pago único significará «disponer de un sobre nacional que nos permita ir adaptando cada una de las producciones» y valoró que «recoge la posibilidad de que se den ayudas y sirvan para compensar las que se eliminan como una medida de mercado». España también ve con buenos ojos la posibilidad de financiar acciones a favor de la comercialización, la modernización de la cadena de producción, investigación, I+D e infraestructuras de bodegas. Sin embargo, Espinosa advirtió de que «hay aspectos que queremos seguir negociando». En cuanto a la destilación para producción de licores y brandys, España pide que se mantengan las ayudas durante un periodo transitorio, para terminar con el pago único que contempla el documento actual. De la misma manera, la delegación española sigue sin aceptar la intención de liberalizar la plantación de viñedos a partir de 2013 y pide un trato de favor para las denominaciones de origen, para que ellas mismas gestionen su producción, algo que de momento no está recogiendo la negociación.
Por otra parte, la Presidencia preguntó a los ministros si estarían dispuestos a disminuir sus dotaciones financieras para reunir los 132 millones que serán necesarios para mantener la ayuda al mosto para enriquecer el vino, algo con lo que Espinosa tampoco está de acuerdo. Por otra parte, se confirma que el arranque afectará a 175.000 hectáreas y se hará en tres años y no cinco. Las negociaciones podrían durar hasta mañana, miércoles.