PERE ROSTOLL
T
ensión. Primero, durante los discursos y luego, especialmente, a lo largo de la cena que se sirvió durante la Noche de la Economía alicantina. La intervención de Antonio Fernández Valenzuela, presidente de la Cámara, en la que puso sobre la mesa sin ningún tapujo la crisis que empieza a azotar a la economía alicantina, levantó las iras del Consell y fue la culpable de que al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, se le atragantara el ágape. Entre el bogavante y la carne mechada, el jefe del Consell, muy molesto por una intervención en la que Valenzuela le llegó a acusar de discriminar a Alicante en el reparto de fondos de la Generalitat, censuró, sin esconderse del resto de comensales de la mesa presidencial, al dirigente cameral y calificó su discurso como un mensaje propio del siglo pasado.
Las caras, durante los discursos, ya evidenciaban la incomodidad de la situación. Y las diferencias y la tensión estallaron a lo largo de la cena, según confesaron varios de los que se sentaron en la mesa presidencial del acto. Al responsable de la Generalitat no le paró ni siquiera que compartía mantel con el alcalde de Elche, el socialista Alejandro Soler; con el presidente de la Diputación, Joaquín Ripoll; el máximo responsable de Coepa, Modesto Crespo; o con el titular de la CAM, Vicente Sala. En medio de la tensión generada en los discursos y entre plato y plato, Francisco Camps censuró a Valenzuela e, incluso, situó el mensaje del dirigente empresarial en el siglo pasado.
«Antonio, tu discurso es de los setenta», le espetó el líder del PP al dirigente cameral en uno de los momentos de más tensión. El titular de la Generalitat criticaba, con esa frase, uno de los pasajes de la intervención de Antonio Fernández Valenzuela en el que éste reclamaba tanto a los empresarios como a las cajas que «han ganado mucho dinero en los últimos diez años» como también a la administración que, en un momento de crisis como el actual, reinvirtieran parte de esos fondos en sacar a la economía alicantina del atolladero en el que se encuentra.
Esa petición ni le gustó a Camps ni al presidente de la CAM, Vicente Sala, que también mostró al presidente de la Cámara, en el transcurso de la cena, su disconformidad por la alusión, implícita, a la mínima implicación de la caja en el tejido social alicantino. No fueron los únicos. El malestar también se extendió a otras mesas de la gélida nave de IFA en la que se celebró la cena, que poblaban los cargos más próximos al presidente de la Generalitat. Consellers como Gerardo Camps mostraron, en pleno acto, su estupefacción por la intervención de Valenzuela. Y colaboradores directos del jefe del Consell en Presidencia, caso de su jefa de gabinete Ana Michavila, llegaron a cuestionar durante la velada la inoportunidad y el momento elegido por Valenzuela para cargar contra la gestión del PP en el Consell, explicaron diversas fuentes.
Desde Presidencia criticaron no sólo el contenido de la intervención sino también el hecho de que Valenzuela alargara su durísimo alegato durante casi tres cuartos de hora. Fuentes de la Generalitat apuntaron, de hecho, que, de forma previa al acto, se había sugerido a la Cámara que la intervención del dirigente empresarial no se excediera de los quince o veinte minutos para no alargar la velada. Camps sí que se ajustó a ese tiempo. La entidad cameral, sin embargo, negó que hubiera ningún compromiso previo para poner cortapisas a la intervención de Valenzuela. «No lo hubiéramos permitido», aseguraron de forma tajante desde la entidad empresaria alicantina.
La intervención del presidente cameral, eso sí, encontró aliados y eco no sólo entre el empresariado sino también en sectores del PP. Ex altos cargos de la Generalitat próximos al portavoz de los populares en el Congreso, Eduardo Zaplana, de hecho, dieron su bendición a la intervención de Valenzuela por mostrar lo que, en realidad, está ocurriendo en la escena económica alicantina y lamentaron la «escasa cintura» del presidente Camps, que optó por no variar ni un ápice el guión pleno de optimismo y autocomplacencia que le habían preparado en Valencia, para abordar la cuestión de una forma menos alejada de la realidad y tratar de rebatir la intervención del dirigente cameral.
Una argumentación mejor
En la cúpula del PP alicantino, controlada todavía por los zaplanistas, había ayer coincidencia con Valenzuela a la hora, por ejemplo, de reclamar a la CAM mayor implicación en inversiones productivas para Alicante
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«la implicación de la caja en la provincia es mínima», apuntaron estas fuentes
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pero también una visión menos catastrofista de la crisis económica alicantina. Sí había preocupación, sin embargo, por la extensión de un mensaje de parón de la economía que Francisco Camps se mostró incapaz de rebatir.
«Podía haber hecho una argumentación mejor citando proyectos que están en marcha pero le cuesta mucho asumir la herencia que le dejó Zaplana. No tuvo ni una mínima capacidad de respuesta», apuntaron fuentes del PP provincial desde donde también hicieron notar la inoportunidad del jefe del Consell a la hora de poner como único proyecto concreto frente a la crisis la regata Volvo Ocean Race, que partirá de Alicante el 11 de octubre de 2008, cuando el acto de la Cámara se celebraba en Elche, precisamente, la principal plaza que conservan los socialistas tras las elecciones del pasado 27 de mayo.
La mayoría de cargos socialistas salieron del acto, cada uno con sus matices, satisfechos con la intervención de Valenzuela pero, sobre todo, con la respuesta monocorde de Camps. «Dice aquí lo mismo que dice en las Cortes todas las semanas», acertaron a apuntar varios diputados socialistas a pesar de que el Gobierno de Madrid tampoco salió bien parado. «Camps invierte, según Valenzuela, 90 euros por habitante en la provincia y nosotros cuatro veces más», señaló un alto cargo del PSPV. Pero el sentido de la intervención del presidente de la Cámara no era sumar peras con manzanas sino constatar que en Valencia se invierte mucho más. Con los problemas que arrastran, los socialistas optaron, ya se sabe, por ver la botella medio llena.