17 de octubre de 2017
17.10.2017

La Audiencia condena a prisión a López Abad, Amorós, Martínez y Sogorb por el falseo de las cuentas de la CAM

La Audiencia Nacional condena a penas de hasta cuatro años de cárcel a la cúpula de la caja y absuelve al expresidente Modesto Crespo, y a los directores Vicente Soriano, Juan Luis Sabater y Salvador Ochoa. Los magistrados eximen de cualquier responsabilidad civil a la Fundación CAM, al Banco Sabadell y a la aseguradora Caser.

18.10.2017 | 05:28
De izquierda a derecha, Francisco Martínez, Teófilo Sogorb, María Dolores Amorós y Roberto López Abad, durante el juicio de la CAM. Los cuatro exdirectivos de la cúpula han sido condenados en la sentencia hecha pública hoy

La Audiencia Nacional ha impuesto penas de prisión a cuatro de los ocho acusados en la denominada pieza principal de la CAM que juzgaba el falseo de las cuentas de la entidad y el cobro de retribuciones indebidas.

El tribunal de la Sección Cuarta ha impuesto tres años de cárcel a los exdirectores generales Roberto López Abad y María Dolores Amorós por el delito de falsedad contable. Un año más, es decir cuatro años, es la pena a la que ha sido condenado el director de Planificación y Control, Teófilo Sogorb, al que además de la falsedad contable se le castiga por un cargo de falsedad de información a los inversores. En el caso del General de Inversiones y Riesgos, Francisco Martínez, la pena ha sido de dos años y nueve meses.

La sala absuelve al último presidente de la caja, Modesto Crespo, al subordinado de Martínez, Juan Luis Sabater, y ratifica la exoneración de toda culpa de Salvador Ochoa, subalterno de Sogorb y al que todas las partes retiraron la acusación durante la vista oral. También queda absuelto el exdirector Vicente Soriano.

Los magistrados, en una sentencia de la que ha sido ponente Juan Francisco Martell, eximen de cualquier responsabilidad civil a la Fundación CAM, al Banco Sabadell y a la aseguradora Caser.

La sentencia justifica las condenas por realizar conductas "tendentes a distorsionar las cuentas y balances de la entidad, contribuyendo así a la vulneración del principio de imagen fiel de la CAM, en momentos de grave crisis económica y financiera que se intentó esconder o al menos maquillar".

La sentencia, de 310 folios, considera probado que los cuatro condenados son responsables de reflejar en los estados financieros de la entidad una situación económica de beneficios en lugar de las pérdidas que realmente estaba generando dicha entidad de manera que la Cuenta de Pérdidas y Ganancias Consolidad Pública de Banco CAM en el primer trimestre de 2011 presentada ante el Banco de España arrojaba un resultado positivo del ejercicio ( beneficio) de 39'771 millones de euros que no reflejaban en modo alguno la situación real económica de la Caja cuyos resultados a 30 de junio de 2011, preparados por el FROB fijaban en 1.163,493 millones de euros de pérdidas y un ratio de morosidad del 19%.

Las cifras de los estados de balance e informe de los estados financieros, según relata el tribunal en su sentencia, resultaban "irreales y espurias" y esa disparidad de cifras, añade el tribunal, "constituyó uno de los motivos relevantes para la intervención de la entidad, por los riesgos que suponía tal situación para el sistema financiero en su conjunto, aparte de la contravención del principio de seguridad jurídico-contable que ello implicaba".

Respecto a las cuotas participativas emitidas en 2008 la Sala considera que no ha quedado acreditado que algún concreto inversor, personado o no en el procedimiento, haya adquirido, en el período comprendido entre el 1 de marzo del 22 de julio de 2011, cuotas participativas de la CAM fiándose de la supuesta e irreal situación económica normalizada de la entidad emisora de esos valores cotizables y "menos aún, señala la Sala, que los acusados o alguno de ellos, haya maniobrado artificiosamente para , en su propio beneficio, de la entidad CAM o de terceros, determinar la voluntad de algún inversor concreto de adquirir o mantener cuotas participativas en su perjuicio".

Respecto a Teófilo Sogorb, se le condena también por el delito de falsedad en la información contable a los inversores del artículo 282 bis del C.P. porque se le considera responsable del envío desde la CAM a la CNMV de información falsa sobre resultados positivos intermedios para ser publicada como hecho relevante.

En relación con los delitos que venían siendo acusados de estafa a gravada, apropiación indebida administración desleal y falsedad en documento mercantil por las remuneraciones obtenidas como componentes del Comité de Dirección, la Sala les absuelve por una "total ausencia de prueba del acto engañoso, especialmente cuando llama la atención que ninguno de los supuestos engañados ha acudido al juicio a explicar aquel o aquellos supuestos actos de disposición que realizaron por el engaño previo a que fueron supuestamente sometidos".

Los magistrados destacan el caso de uno de los únicos posibles perjudicados, el Sr. Pons Servera , que compareció al plenario y que a propuesta de su defensa no pudo finalmente prestar declaración testifical por sobrevenida renuncia por parte de su defensa, única proponente. Y ningún otro posible perjudicado, continúa argumentando el tribunal, ha sido llamado al juicio oral para que diera sus explicaciones del supuesto mecanismo de engaño del que fue víctima. Tampoco las partes han podido acreditar ni demostrar actos de apropiación indebida de dinero ajeno, por parte de los acusados.

Absueltos los acusados de responsabilidad civil

La Sala también exonera de la responsabilidad civil a la Fundación CAM, Banco Sabadell y CASER. El tribunal recuerda que en el orden jurisdiccional penal no pueden declararse responsabilidades civiles derivadas de conductas delictivas si éstas no han sido probadas, lo que ocurre en este caso con todas aquellas relacionadas con los delitos patrimoniales y falsarios que no han quedado probados, "quedando –indica la sentencia- a la vía civil correspondiente, si procediere".

La razón de este vacío probatorio, argumentan los jueces, "estriba en que, al contrario de lo que sostienen las acusaciones, con una gran dosis de incongruencia discursiva, este tribunal tiene el convencimiento de que la crisis y definitiva desaparición de la CAM como negocio financiero no se debió sólo a la actuación irregular de los acusados, sino que deriva de un entorno de crisis económica general, donde muchas entidades financieras- no únicamente bancarias- no superaron sus problemas de liquidez, inestabilidad y expansión". Por ello, la Sala concluye que "huelga realizar cualquier pronunciamiento, inmediato o de futuro, sobre responsabilidades civiles a satisfacer por los acusados dimanantes de los delitos cometidos. Y en consecuencia, no procede efectuar declaraciones sobre las responsabilidades civiles que, desde distintas perspectivas, han pretendido las partes personadas". Por tanto, debe ser la vía civil ordinaria la que habrá de dilucidar la patente controversia existente entre la Fundación CAM y el Banco de Sabadell

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